Conceptos básicos: Los cuatro pilares

 

Podemos considerar que los conceptos básicos de la astrología se sustentan en cuatro pilares: el primer pilar, los planetas; el segundo pilar, los signos; el tercer pilar, las casas; y el cuarto pilar, los aspectos.

El primer pilar: los planetas

Sol, Luna (aunque la Luna es un satélite su energía en términos astrológicos es una de las más importantes, pues simboliza las necesidades que todo individuo alberga, así como su mundo emocional y reacciones), Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

Sol: ser interno, voluntad, brillo personal, energía masculina, figuras masculinas. Luna: mundo emocional, energía femenina, figuras femeninas. Mercurio: comunicación, expresión, ideas, energía neutra, percepciones sensoriales. Venus: disfrute, vínculos, placeres, energía femenina, seducción, goce. Marte: acción, impulso, iniciativa, energía masculina, caudal energético. Júpiter: expansión, libertad, crecimiento, conocimiento, opiniones. Saturno: contención, seguridad, disciplina, responsabilidad, estructura. Urano: innovación, liberación, certeza, rebeldía, excentricidad, peculiaridad, campos alterados de energía, reinvención. Neptuno: intuición, ideal, fascinación, espiritualidad, estados alternados de conciencia, misticismo, arte, fusión. Plutón: transformación, poder personal, renacimiento, transmutación, generación, regeneración y degeneración.

El segundo pilar: los signos

Aries: actividad/Yo soy. Tauro: estabilidad/Yo tengo. Géminis: versatilidad/Yo pienso. Cáncer: emoción/Yo siento. Leo: magnetismo/Yo quiero. Virgo: selección/Yo analizo. Libra: armonía/ Yo equilibro. Escorpio: profundidad/ Yo deseo. Sagitario: conocimiento/Yo comprendo. Capricornio: ambición./Yo utilizo. Acuario: idealización/ Yo sé. Piscis: compasión/Yo creo.

El tercer pilar: las casas

Casa I (Ascendente), esfera de YO. La casa I muestra el signo que estaba ascendiendo en el horizonte en el momento del nacimiento. Si tomamos el mapa natal como una gran casa y sus estancias, la Casa I es el hall o recibidor. Muestra la personalidad y el modo en que manifestamos la individualidad como seres únicos y la menea en que comenzamos o iniciamos, así como los primeros años de vida.

Casa II, esfera del valor y pertenencias. En este área se manifiestan las posesiones materiales (excepto inmuebles) y lo que se valora en uno mismo, la autoestima. Expresa el modo en que se cuida lo que se tiene y el poder adquisitivo en función de talentos y recursos personales.

Casa III, entorno inmediato, mente inferior. Representa el vecindario, a los hermanos, los vehículos, traslados cortos, estilo de comunicación y los primeros años de escuela. Muestra la adaptabilidad mental para aprender, la habilidad para relacionarnos en entornos cercanos expresando la parte consciente de la mente.

Casa IV, vida privada o íntima. Simboliza la cocina y el hogar raíz. Su correspondencia con el IC (Inum Coeli) establece el fundamento simbólico de la familia y cómo circulaba la energía en el hogar. Es una casa relacionada con bienes inmuebles, patrimonio, y cuanto está resguardado, incluyendo el almacén emocional de los recuerdos que guían la acción inconsciente. Expresa el modo en que finalizamos o concluimos.

Casa V, el amor y la creatividad. Una esfera reservada al juego, la diversión, las actividades lúdicas, los amigos íntimos, los romances, las creaciones, los hijos; la creatividad. También es una casa relacionada con las especulaciones y los juegos de azar, así como a los derechos de autor, de manera que vincula en cierta medida la creatividad y el valor monetario.

Casa VI, salud física y deberes. En este área se manifiesta el modo en que se establecen las rutinas; cómo te gusta que se desarrollen las cosas a lo largo del día; las obligaciones que realizas, los deberes y costumbres, hábitos alimenticios, higiene y cuidado personal. También muestra la naturaleza del trabajo, el entorno laboral y cómo se cuida de la salud. Manifiesta el modo en el que funcionamos. También se corresponde con todo aquello con los que tratemos a diario y forme parte de nuestro día a día como las mascotas.

Casa VII, la esfera del TÚ. Tradicionalmente se conoce como la casa del matrimonio, las relaciones seria, formales y estables y de los enemigos declarados. Esta casa alberga una parte personal que aflora únicamente cuando estamos en compañía de una sola persona. Cuando se emplea el posesivo “mi” para describir una relación con alguien, se hace referencia ese lugar o espacio creado manifestando la cooperación con el otro.

Casa VIII, lo que es de otros, regeneración. Agonía, éxtasis, transformación, crisis, catarsis, muerte y renacimientos, cuestiones financieras en forma de deudas o el dinero de otros. En esta casa se localizan las situaciones extremas e intensas que producen cambios y transformaciones. Muestra el apoyo que se recibe de otros, ya sea financiero, moral, espiritual o físico. Indica los legados, testamentos, impuestos, seguros y también secretos, cuestiones ocultas y la regeneración a todos los niveles, las pensiones a favor del cónyuge o pareja y los enemigos ocultos.

Casa IX, mente superior, aspiraciones. Viajes y desplazamientos de larga distancia, el extranjero, estudios superiores y asuntos legales. La edición, la publicidad y la formación de una opinión basada en el conocimiento por lo que en esta casa se incluye la filosofía, la religión, la ciencia o la política.

Casa X, vida pública. El la primera impresión que damos y recibimos de alguien, su MC (médium Coeli). En esta esfera se halla lo que el público sabe de ti: la carrera profesional, la reputación, estatus social. Describe el comportamiento cuando se ejerce autoridad o se está frente a la autoridad, así como la vocación o el trabajo con el que podemos desarrollar nuestra mejor versión. Manifiesta la expresión más alta del ego, las actividades sociales y profesionales para la comunidad, la fama y la ambición, así como la influencia que se ejerce en el propio círculo.

Casa XI, el amor que recibo, consciencia social. En esta esfera se localizan los grupos, las comunidades de las que formamos parte, pues en dicha esfera jugamos en equipo con aquellos con los que compartimos ideales. Exhibe las causas y actividades en las que buscamos el ideal, así como el amor que recibimos del otro y el dinero extra obtenido profesionalmente, como las horas extraordinarias o comisiones.

Casa XII, salud mental o psíquica, inconsciente. También conocida como la casa del Yo inconsciente y del inconsciente colectivo, este área emerge cuando se está a solas y el estado anímico lleva al recogimiento existiendo una fluida conexión con el Ser interno. Una esfera donde se localiza cuanto no podemos a ver y se almacenan los comportamientos reprimidos y negados, las fuerzas y debilidades ocultas, lo que no se muestra públicamente albergando lugares de encierro, las hospitalizaciones, la sabiduría interna, las deudas kármicas o el legado kármico, los sueños vividos, la compasión, caridad, la fantasía, la ilusión y los juegos de rol. Enemigos secretos.

El cuarto pilar: los aspectos

Existen también aspectos exóticos a tener en cuenta, pero los aspectos básicos, ptoloméicos, o aspectos mayores, son: conjunción, séxtil, cuadratura, trígono, quincucio y oposición. Cada astrólogo trabaja con un orbe mayor o inferior según el aspecto en base a su propia experiencia.

Conjunción: se produce cuando dos planetas combinan o fusionan su energía (0-10º). En la conjunción los planetas actúan conjuntamente. Algunos se fusionan de una forma equilibrada al compartir cualidades, polaridad o elemento.

Séxtil (60º). El séxtil enlaza planetas o puntos de la carta cuyo respectivo elemento es compatible: signos de fuego y aire o de agua y tierra. Como estas parejas combinan bien, favorece el intercambio de energía entre los planetas involucrados generando la oportunidad de colaboración entre ambas fuerzas.

Cuadratura (90º). En la cuatratura se produce una tensión entre objetivos cruzados a través de la fricción. Aunque sean incómodas y puedan intensificarse según los tránsitos, son claros indicadores del potencial de crecimiento mediante el reto que plantean.

Trígono (120º). Generalmente se producen entre planetas ubicados en el mismo elemento generando fluidez. Muestran facilidad, pero también pueden volverse perezosos o cómodos ante la excesiva confianza que otorga dicha fluidez, pudiendo desperdiciarse su energía. Los planetas en trígono muestran impulsos o necesidades entre los planetas que son afines y se apoyan. El objetivo es mover su energía.

Quincucio (150º). Este aspecto une a planetas o puntos de la carta que no comparten elemento ni polaridad, por lo que les resulta difícil comunicarse y llegar a un entendimiento, pudiendo llegar a ser fuente de frustración. Es como si dos extraños que no hablan el mismo idioma tuvieran que comunicarse en una sala repleta de ruido y esto se traduce a la sensación de obligatoriedad entre ambos. Por eso, se considera que este aspecto requiere de un ajuste en el modo en que se manifiesta la energía de ambos planetas.

Oposición (180º). Este aspecto está ligado a un otro, como si dos fuerzas contrarias tiraran de una cuerda, cada una hacia su lado. Obviamente, si ambas ejercen la misma fuerza hacia el extremo correspondiente, la cuerda se rompe. La oposición es un aspecto que nos vincula a un otro con el que hay que negociar, dar y recibir, aprender y enseñar pudiendo llegar ambos planetas a crear excelentes compromisos a través del equilibrio de fuerzas, pues ambas se contienen la una a la otra regalando integración y conocimiento.

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