2024; un año uraniano

Lo que caracteriza fundamentalmente a 2024 es la conjunción de Júpiter con Urano en Tauro, así como la entrada definitiva de Plutón en Acuario, signo que rige Urano, los aspectos fluidos que comienzan a perfeccionarse entre los planetas lentos y los eclipses en el eje Aries/Libra que abrirán una nueva vía a la hora de vincularnos. Urano, la energía cósmica de progreso, aceleración e iluminación mental estará sumamente activo, lo que nos garantiza sorpresas, cambios, transformaciones, certezas, saltos cuánticos, liberación; evolución. Todo dependerá de la medida en que estén equilibrados nuestros cuerpos físico/etérico, astral/emocional y mental, y de la alineación con nuestro Espíritu/Alma. Nuestro nivel de desapego marcará el impacto de los acontecimientos, pues cuanto más hayamos trascendido la identificación con las formas, menor será el impacto, así como mayor el avance a nivel espiritual y activación del hemisferio derecho.

Si algo caracteriza a la energía de los transpersonales es la ruptura con el ego, la identificación con ese “yo irreal” efímero y transitorio; mortal. Y sus tránsitos nos desligan de esta ilusión para identificarnos con nuestra forma inmortal, eterna, infinita: nuestro Espíritu. Sólo tenemos que echar un vistazo a sus tránsitos pasados y nos daremos cuenta de inmediato que cuando creíamos ser ese trabajo, esa apariencia, esa relación, esa familia…, se produjo un evento que nos desligó por completo de la etiqueta ya fuera por un despido, una ruptura, una mudanza, un traslado e incluso un accidente. Fuera como fuere, marcó un antes y un después, aumentando nuestra perspectiva y, por tanto, nuestro nivel de consciencia.

Cuando nos mantenemos apegados a la “visión anterior” algo se torna rígido, se cristaliza y se vuelve insostenible para nuestra forma física llevándonos a la depresión, la ansiedad, la angustia e incluso a la enfermedad. Esta es la manifestación o materialización de la nueva energía que se está bloqueando, inhibiendo y rechazando por negación, autoengaño, etc.

Veámonos como una fuente que recibe y emite energía, la energía que recibimos es de un voltaje superior y al penetrar en nosotros realiza un trabajo de limpieza, purificación y purga de la energía anterior hasta que comienza a fluir libremente, este es un proceso natural. Cuando esa energía que penetra encuentra una resistencia, genera un bloqueo, se tapona, se obstruye, no puede circular y es ahí cuando surge “el problema”.

No obstante, 2024 nos da Luz para ver. Esto no implica que lo que veamos sea de nuestro agrado, de lo contrario, no habríamos desequilibrado nuestros cuerpos, nuestras relaciones y nuestros vínculos en un intento de escapar de ello, huir, negarlo o rechazarlo.

Esta energía se desplegará por rachas, es decir, periodos más intensos y de reposo, aunque la intensidad de los acontecimientos nos provocará la sensación de que se solapan unos con otros y no hay tregua. Así son los saltos cuánticos; así es la evolución superior.

Si por el contrario estamos en una evolución natural, con retrocesos y periodos de estancamiento donde nada parece moverse, cuidado, porque los eventos provocarán verdaderos seísmos y tsunamis, sobre todo si tenemos una energía base (natal) más saturnal, lo que tambaleará tanto nuestra obsoleta estructura que podrá partirse en mil pedazos. No se trata de tener miedo, se trata precisamente de afrontar ese miedo que nos mantiene aferrados a lo conocido, a lo estipulado y marcado. Pues Urano es lo desconocido, lo que no hemos vivido o experimentado hasta ahora, la novedad; el futuro. Es por ello que representa la iluminación mental, la mente superior que no se basa en el intelecto tal y como lo concebimos (análisis, razonamiento, lógica…), sino en una percepción en forma de certeza que no podemos explicar, pero que “sabemos”: sentimos y necesitamos seguir (eje Leo/Acuario).

La energía de los eclipses, así como las retrogradaciones planetarias, como siempre, acompañará al “destino superior”, a la pauta marcada por esa energía cósmica que impactará de un modo distinto según nuestro mapa natal, nuestra evolución y la medida en que hemos equilibrado nuestros nodos natales y las polaridades que representan sus signos y casas. La clave está en el Alma y en seguir sus dictados.

¡Feliz 2024; feliz vida!

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