Dácil Rodríguez

 

Dácil Rodríguez, nacida bajo el sol de agosto, natural de la Muy Leal Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife.

 

Formación

 

Utilizo lo que sé para transmitir lo que siento.

Se trasladó a Sevilla para cursar Publicidad y Relaciones Públicas. Completó sus estudios en la Universidad de La Laguna con la carrera de Relaciones Laborales sucumbiendo a los encantos de la Psicología, los cuales la condujeron a la Física cuántica, Desprogramación mental y emocional, PNL, Bioenergética, Osteopatía craneal, Medicina China Tradicional y un largo etcétera que continúa en la actualidad aunando sus conocimientos a través de la Astrología.

«La astrología es ese tanto y todo que siempre he sentido palpitar en mi interior. No existe en términos reales, pues es el idioma de la vida, del alma, lo que cualquier cultura, ciencia y ser humano aspira a re-conocer. Se viste de multitud de imágenes, símbolos y patrones conductuales que permiten entender la realidad acercándote a ella de forma sutil mediante conexiones, resonancias, eslabones y correspondencias entre la historia, matemática, astrofísica, medicina, fonética, arte, literatura, religión, mitología… Es tan infinita en su estudio como el propio universo y el ritmo natural de la evolución. Latente fuera y dentro de cada individuo, pero inmaterial. Encajando en el todo de la eterna enantiodromía que aspira a trascender, con amor y sin miedo».

 

Trayectoria

 

-Dos años como Directora del Área de Proyectos para menores en riesgo de exclusión social y mujeres maltratadas.

-Diez años en el sector financiero, Apoderada y Gestora de carteras de altas rentas, Banca Privada.

-Dos años como Directora de Recursos Humanos.

-Dos años como Directora del Área Económica y Financiera.

 

-Premiada en varios certámenes literarios de poesía y relato, entre ellos el Certamen Internacional de Poesía Yolanda Sáenz de Tejada, con Suéltate. Suéltame, noviembre 2012.

-Publicación del cuento infantil Burbujitas, Ediciones Idea, septiembre 2012.

-Publicación de la novela ¿Dónde está el hombre de mi vida?, Editorial Círculo Rojo, octubre 2013.

-Colaboradora en Diario de Avisos, Sector X, 2014-2015.

-Colaboradora en Sex-Soul.com, 2016-2017.

-Publicación de la novela ¡Una vida, por favor!, Editorial Círculo Rojo, abril 2017.

-Colaboradora en Libre Diario Digital, en la actualidad.

-Autora del poemario Mientras la tierra duerme, próximamente a la venta.

 

Gala Círculo Rojo premios Dácil Rodríguez

 

Voces

 

La mayoría marcadas por el intenso baile entre la genialidad y la locura que definen el paso del visionario en busca de intrincadas respuestas embriagadas de catarsis, libertad y amor universal. Cada personaje ha sido decisivo en sus cuestiones sobre los contrastes, polaridades y estadios del hombre-mujer y la mujer-hombre hasta alcanzar la dimensión del hombre-hombre y la mujer-mujer, así como en los procesos de transmutación, muerte y renacimiento, en los que la integración o fragmentación se cristaliza mediante el desarrollo de potenciales o la amputación de los mismos. «Es el caso de Verlaine o Arthur Rimbaud, pero tanto en sus vidas como en sus obras, descubrimientos o hazañas, la pulsión de la transformación es perceptible en el intento de alcanzar el prometeico fuego de la individuación para fusionarse en el todo».

 

Fantaseo con la idea de ser, y no estar, en constante evolución, inmersa en una despreocupada carrera de fondo que marca mi propio ritmo natural. Soy lo que escribo, pero también lo que no escribo, lo que me apasiona, interesa o no capta mi atención, cuanto me enseñó el pasado y lo que eriza mi piel cuando me acuerdo del futuro. Las letras son un ejército de creación íntima en mi necesidad vital. Escribir es como silenciar el mundo y cerrar los ojos para contemplar la verdad. Quizás con ese punto de destino de la realidad o la frescura de la creación, pues en cada escrito al que doy vida muere una parte de mí que, a su vez, renace a otra escala en ese ciclo que me resulta indiferente cuando no me cuestiono al haber hallado alguna respuesta tras la fase previa que me clausura en una torre de marfil, de la que me escapo para extraviarme en el piélago del eterno mar de ardora que es la playa del firmamento, entre las blancas y negras que arrancan ecos al viejo roble o los óleos salpicados de trementina sobre el lienzo. Vivo y me siento tan estable y fluctuante que las etiquetas de los juicios no logran adherirse a la piel ni los grilletes de las palabras consiguen encerrar la soberana libertad que imprime un carácter que se nutre del amor a los que siento cerca, aunque lejos estén. «Nada en exceso», rezaba en el frontispicio del oráculo de Delfos.

 

Eterna viajera, alumna y estudiante. Agradecida por la enriquecedora oportunidad y experiencia que implica vivir y relacionarse.

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