Géminis siempre nos muestra dos opciones, más de una alternativa en el área en que se localice en nuestro Mapa Natal. Representa la dualidad, la polaridad, y cómo a través de ella, regresamos a la Unidad.
Esta imagen representa y define el concepto de la dualidad onda-partícula. Tal y como se observa en la imagen, según la perspectiva, vemos una figura u otra, pero ambas son lo mismo, contienen lo mismo, sólo es la Luz, la perspectiva, el extremo, quien determina que es sólo un círculo o un cuadrado, cuando realmente, es ambas cosas (Alta vibración, Inteligencia Superior, Consciencia).

Esta es la alta vibración de Géminis. No obstante, en su baja vibración, este signo se mostrará confuso, incapaz de decidir, de elegir, de escoger, de pronunciarse, y para mantener ambas opciones, mentirá (a los demás y a sí mismo, y será hábil al hacerlo dando excusas, justificaciones, manifestando carencia, escacez y falta de confinaza y compromiso consigo mismo. En esta línea se presenta el extremo y el antagonismo en exclusión, rechazando la integración. El cabello es rubio o moreno, no deja de ser cabello para basarse en una cualidad superficial, de ahí que se considere un signo vacuo, que se queda en las apariencias. Pero en su alta vibración Géminis capta la unidad y la integración en todas sus ricas y variadas formas conectando con otros. No se es más ni menos por gustar un tipo de música o un tipo de animal, pues todo ES y cuanto es Es es perfecto para Ser.
Cuando creemos que por gustarnos la música clásica somos mejores que aquellos a quienes les gusta el tecnho, caemos en la dualidad, en la polaridad; en 3D, pues estamos juzgando y al jugar no permitimos que algo o alguien Sea; negamos la evolución y la espiral ascendente que ésta implica. Por ejemplo: para ser un buen comunicador o un escritor, empezarás por aprender a leer, a escribir… Lo que establece la diferencia no es el ego; ser más o menos (mejor o peor, estos conceptos no existen, son ilusiones mentales, pues lo que es óptimo para unos es pésimo para otros); sino la evolución del alma, que está determinada por el número de encarnaciones, experiencias y vivencias que pertenecen a la Eterna Esencia y no a una personalidad o a una encarnación.
La Ley natural nos indica que el mayor, el más sabio, el alma más vetusta guía y ayuda a la más joven, no que ejerza poder, dominio, control o manipulación sobre ella. Una mujer adulta ayudará a una niña, no entrará en competencia con ella o la agredirá. Del mismo modo sucede con los reinos animal, mineral y vegetal, no existen para ejercer domino y poder, para destruirlos, sino para colaborar con ellos.
La Ley Evolutiva implica la compasión y entendimiendo; comprensión que supone la propia evolución, pues antes de ser humanos fuimos animales y antes vegetales y antes minerales… No obstante, la vibración 3D que considera al cuerpo y a la mente dueños, amos y señores de la vida, excluye la Unidad: “me gustan los perros, o soy más de perros que de gatos”. En lugar de “amo a los animales” o “amo la vida”. Y en base a ciertas polarizaciones se establecen estándares de belleza, estátus, poder, felicidad, ideal…
Si consideras que eres más consciente por ser vegano que quien es carnívoro, estás juzgando, separando, polarizando, vibrando en 3D. Y aunque no comas carne por respeto al reino animal y a la vejación a la cual se le somete en la actualidad, no lo estás haciendo desde una alta vibración, sino desde la lucha y el conflicto, pues quien no es vegano o piensa como tú o actúa como tú, es tu enemigo. Por ello, se crean “luchas contra la violencia animal” y las propias palabras que se emplean ya muestran la dualidad inmersa en ellas, el conflicto; la espada y el escudo.
Y es aquí donde podemos ser esclavos, pues las palabras o etiquetas, su significado y su sentido nos hunden en un pozo sin fondo al igual que lo hace la mente a través de pensamientos tan limitados y limitantes, de ahí que Géminis represente la Mente o Inteligencia Inferior. Mientras su opuesto, Sagitario, representa la Inteligencia o Mente Superior; la energía implícita en TODO. Al encarnar necesitamos un plano mental, una mente recauchutada de aquello que se nos atravesó en otras vidas, donde quisimos tener razón en lugar de hallar Paz. La mente como instrumento o herramienta de nuestra Esencia o Espítitu-Alma es el objetivo, la intención que brota del corazón y no desde el intelecto que busca razones. Y el corazón tiene razones que la razón no entiende.
Cuanto proviene del Alma y de la Consciencia Superior carece de lógica, no puede ser entendido, explicado, por el plano mental, pues éste es limitado, y la Consciencia, no.
En el signo de Géminis hay una aproximación entre la forma y la energía que pretende unificar lo mortal con lo inmortal y su regente, Mercurio, es portador de la iluminación mental, del despertar místico. Cuando la energía de Géminis no se canaliza de este modo, genera dispersión, y su regente, Mercurio, será portador de conflictos mentales estando fuertemente comprometido con los hechos mundanos.





