El primer pilar: Los planetas
El Sol: El Sol es tu auténtico yo (más allá de tu forma física, apariencia, tus emociones y tu mente, es tu Espíritu). Si bien cada planeta de tu carta es importante, todos reciben órdenes, por decirlo así, del Sol, ya que éste es el director de la orquesta que es tu carta y si los instrumentos no están afinados ni dirigidos por el Sol, no podrás hacer sonar tu propia música. El Sol de cada persona tiene el mismo propósito que consiste en iluminar, irradiar la Luz interna al exterior, a semejanza del Sol, que la proporciona constantemente sin pedir nada a cambio, sin condiciones; es su naturaleza divina. El Sol es tu identidad más allá de las formas, pero en una vibración densa, simboliza tu ego, lleno de orgullo, soberbia y que busca brillar, pero no en base a los conceptos divinos, fuentes de luz, sino bajo la superficialidad e ilusión del mundo de las formas. El Sol rige el corazón, los costados y el sistema circulatorio. Se corresponde con el cuerpo de Luz.
La Luna: La Luna representa la dulzura interna, el acogimiento y protección de nuestra energía femenina y que en una baja vibración se viste de necesidad, mira al pasado, teme y sueña despierta. Al regir el cuerpo astral/emocional trae consigo el fluctuar de los estados anímicos. No obstante, un cuerpo emocional equilibrado conlleva el desarrollo del talento lunar y tu intuición en dicho nivel. Mundanamente simboliza tus necesidades emocionales señalando el modo en que fuiste nutrido en tu infancia y cómo nutrirás a los demás. En el cuerpo rige los senos, los ovarios, el útero, el sistema digestivo, y los fluidos (el océano interno que nos mantiene vivos), todo cuanto es necesario para la creación y la alimentación.
Mercurio: Conocido como “el mensajero” representa el cuerpo mental inferior. Su posición, casa y aspectos en nuestro mapa natal muestran cómo te expresas, cómo piensas, razonas y te comunicas. Lo reconoces en tus expresiones, tu oratoria, tu escritura, gestos e incluso en tu forma de caminar y tu coordinación. Opera a través de los cinco sentidos y el cerebro, haciéndote consciente de los opuestos: de la dualidad, del frío y el calor, arriba y abajo, pero que en el fondo son lo mismo. La clave es la unidad y mantener el equilibrio. Lo utilizas en cada mirada y su máxima vibración te permite vivir en el presente. Si alguna vez has intentado recoger mercurio de un termómetro tradicional roto, ya sabes cómo funciona. Como aquellas cuentas que se esparcieron por el suelo y te costó tanto recuperar y venían adheridas a todo con lo que estuvieron en contacto, tu cuerpo mental no deja de absorber adherencias, puede dispersarse con facilidad, perderse, pero también, en su alta vibración, ser un gran psíquico. Rige el sistema nervioso central. La conexión entre neuronas y la psicomotricidad.
Venus: Mundanamente la energía de Venus se destina a atraer y disfrutar de las personas, los lugares y las cosas que más te gustan. Si deseas chocolate, algo salado, música, unas sábanas de seda… Venus se deleita con la belleza y la comodidad, pero en base al signo, casa y aspectos de tu mapa natal, lo cual define qué es lo que te gusta y hace sentir cómodo y seguro. Cuando eres encantador, te arreglas, intentas atraer a alguien o caer bien, estás usando esta energía. Está vinculada a los sentidos, ya que éstos nos muestran lo que nos resulta agradable y lo que no, ya sea a la vista, al gusto, al oído, al olfato… Define, por tanto, lo que para nosotros es un entorno agradable, una ropa cómoda e incluso lo que consideramos bello, así como nuestro sentido artístico. Pero más allá de lo que perciben nuestros sentidos, Venus en su sentido interno representa el Amor a toda forma de vida, a cada partícula, a la conexión con los distintos reinos y nuestra unión con ellos, en especial con la naturaleza y el reino animal despertando los sentidos suprafísicos. En el cuerpo físico rige los sentidos, el gusto, el cuello y la piel en sentido estético.
Marte: Marte es considerado por la astrología tradicional como un planeta duro, incluso maléfico por la astrología clásica, ya que en su vibración más mundana funciona como un Ministerio de defensa que ataca, reacciona, se defiende, agrede… En un nivel de consciencia elevado, Marte es la libertad de acción, el impulso de vida, la intuición del fuego que nos lleva a actuar con la certeza y confianza que sólo lo verdadero nos otorga. Nos permite afrontar miedos, ser pioneros, materializar y ejecutar aquello que nuestro Espíritu/Alma nos dicta. La energía de Marte nos hace valientes, atrevidos, pero también temerarios en su baja vibración. Su ubicación en tu mapa natal describe tu forma de hacer las cosas, cómo actúas en tu propio beneficio, sin tener en cuenta aquello contra lo que luchas. La cuestión es que, si luchas contigo mismo, como mínimo siempre vas a perder. No se trata de ganar o perder, la vida no es una lucha, nadie gana ni pierde, es una experiencia y lo que hagas de ella es lo que cuenta, pues lo que aparentemente puede ser una derrota para el ego, en una perspectiva mayor garantiza la redención de un Alma.
Esta energía también revela cómo expresas tu ira. Puede ser agresivo y violento, lo que te predispondrá a los accidentes. Físicamente se corresponde con la cabeza, la sangre y los músculos.
Júpiter: El considerado Gran benéfico canaliza la energía de crecimiento y expansión, amplifica aquello que toca, como el efecto de una lupa. Es tu parte positiva, luminosa, optimista y generosa que ya sabe, la sabiduría que el Alma acumula de anteriores encarnaciones, un karma positivo que conecta con la alegría y asegura el buen humor y la risa. Esta energía nos motiva a viajar, a ampliar horizontes, aumentar nuestra perspectiva, a enriquecernos con otras culturas, opiniones y estilos de vida. Su posición y aspectos en tu mandala de nacimiento determina cómo te diviertes, el modo en el que aprendes, así como esos desplazamientos o viajes que hagas. En su baja vibración esta energía se torna exagerada, desmedida, desproporcionada, sobreactuada y bastante soberbia con una tendencia a creer que la hierba crece más verde en el pasto de en frente y se obceca en estar en posesión de la verdad absoluta. En el cuerpo físico se corresponde con el hígado, que filtra todo lo que ingieres y libera el cuerpo de los excesos, también rige el crecimiento.
Saturno: Considerado el Gran maléfico, Saturno es, por encima de todo, un Gran maestro. Su energía expresa los límites y las reglas, el ritual, el orden, el ceremonial. En una baja vibración esta energía manifiesta retraimiento y resistencia al cambio. El área de nuestra carta natal donde se localice, nos indicará en qué esfera vital encontraremos mayor karma a equilibrar y donde deberás desarrollar la paciencia y la maestría, el valioso regalo que nos otorga, de lo contrario es donde tenderemos a erigir muros para no dejar entrar el cambio, los cuales acabarán por cercenar nuestro potencial, procastinándonos. Saturno representa la autoridad interna, la voz del Espíritu/Alma si estamos conectados, convirtiéndose en la voz del miedo cuando no lo estamos. Miedo a sufrir, a hacer sufrir, miedo a una nueva cicatriz… optando por no actuar en absoluto. Su ubicación nos indica en qué área seremos más serios, disciplinados, respetuosos, conservadores, pacientes o temerosos, todo dependerá de nuestra vibración. Físicamente rige los huesos, la estructura corporal y la piel en el sentido de límite, ya que en el sentido estético es regencia de Venus.
Urano: La casa en que se ubica Urano en tu carta natal es donde te muestras rebelde, independiente y tiendes a romper las reglas en pro de la libertad. Es donde te sorprenderás a ti mismo y donde la convencionalidad no tiene cabida. Asegura imprevistos, giros, sorpresas y cambios. Al tratarse de un planeta transpersonal (junto con Neptuno y Plutón), trasciende las barreras de la individualidad. Su energía permite romper con las rutinas y los límites autoimpuestos liberándote. Allí donde esté, hallarás una forma novedosa de resolver los problemas y hacer las cosas de forma diferente. Rige la comunicación de masas, la mente suprafísica, los saltos cuánticos, la elevación de la consciencia, la genialidad, los avances, la tecnología, internet, el viento, la singularidad, lo novedoso… En el cuerpo físico rige la circulación, las redes interneuronales y las funciones automáticas como la respiración, que nos conecta con la vida y de la cual deberíamos tomar una mayor consciencia.
Neptuno: El suspiro es lo que mejor define a Neptuno. Esta energía mundanamente asociada a la ensoñación, al autoengaño, la mentira, la ilusión, la nostalgia y la idealización, encuentra en su vibración más elevada la conexión con esferas superiores, energías suprafísicas y con tu forma espiritual y divina. Permite captar lo que no es posible a través de los cinco sentidos con una clarividencia procedente del Espíritu. Su vibración más densa lleva al escapismo, a la fantasía y a las adicciones como el alcoholismo, la ludopatía o la drogadicción. No obstante, es la fuerza creativa más potente, la que envuelve al artista con sus musas y se deja llevar por una voz suave y serena que le transmite telepáticamente lo que ha de crear. Presente de una forma evidente y fuerte en las cartas de canalizadores, místicos y artistas.
Asociado no sólo al psiquismo creador, conecta con el inconsciente colectivo y con lo que embriaga a las masas, de ahí su conexión con la música. Pero no cualquier música, sino esa que te eleva, que te lleva a estados de Paz y armonía, a sentirte unido con el todo. Los momentos de éxtasis vital, de encuentro con Dios, La fuente o el Todo, son neptunianos. Su ubicación en tu mapa natal marcará esa esfera de tu vida por la sensibilidad, la compasión y el deseo de servir y ayudar a otros, ya sea al planeta, a otros seres humanos o reinos de la naturaleza. Según tu nivel de consciencia puede indicar dónde intentas escapar. Los viajes astrales, la vida que vivimos mientras soñamos, la meditación y la oración, son las herramientas de Neptuno. Rige la misericordia, la redención, la trascendencia y la disolución de las formas, la Fe, la sanación, el océano; el mar… En el cuerpo físico rige nuestro sistema inmunológico y la glándula pineal.
Plutón: esta energía de regeneración, transmutación, transformación, muerte y renacimiento, es una de las más potentes. Su ubicación en carta nos asegura vivencias intensas cuyo fin es adoctrinarnos sobre el éxtasis, la agonía, los finales y el apego tratando de que aceptemos nuestra sombra y conectemos con nuestro poder personal. Su energía nos lleva a lo más profundo que habita en nosotros y si permitimos que nos lleve, sin temor alguno, hallaremos el tesoro oculto del Hades y su mágica alquimia. En su baja vibración, Plutón se vuelve violento, sibilino, tirano, controlador, manipulador y vengativo hasta la crueldad, pues el terror lo absorbe completamente. En el cuerpo físico se asocia a los órganos sexuales, y reproductores, al ano, el intestino y rige la pubertad.





