Neptuno y Saturno en Aries 2025

Neptuno en Aries:

Para el año 2025, Neptuno ingresará en Aries, donde permanecerá hasta el 2038. Este movimiento marca el comienzo de un nuevo ciclo de 164 años. Neptuno en Aries pone la energía y la impulsividad del signo al servicio de la espiritualidad. Durante este período se agudiza la sensibilidad además de mantener idealizaciones y metas muy claras, incluso con el velo de Neptuno. El egoísmo ariano existe, pero Neptuno redirige esta característica, provocando una necesidad incesante de lograr objetivos y obtener respuestas a la confusión interna. La influencia de Neptuno en Aries nos impulsa a abrazar nuestro espíritu y movernos por nuestros ideales. Este tránsito puede ser tanto prometedor como peligroso, pero al comprender los posibles riesgos, podemos canalizar nuestra energía de manera positiva y constructiva, construyendo así un futuro mejor y más equitativo en base a nuestro verdadero sentir.

Saturno en Aries (del 24 de mayo de 2025 al 1 de septiembre de 2025): En 2025 Saturno pondrá un pie en Aries para darnos un adelanto de las temáticas que trabajaremos en 2026, cuando definitivamente ingrese en Aries para quedarse el 13 de febrero de dicho año y hasta el 12 de abril de 2028. Saturno en Aries nos invita a afrontar obstáculos y limitaciones. Esto puede manifestarse como desafíos en la carrera profesional, dificultades en las relaciones personales o limitaciones en la expresión creativa. La energía impulsiva y audaz de Aries se ve frenada por la influencia de Saturno, obligándolo a retroceder y evaluar cuidadosamente cada paso que da. Sin embargo, esta influencia también puede ser una oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Saturno promueve la madurez y la disciplina, lo que garantiza en el signo de Aries un aprendizaje exhaustivo para ser más pacientes, organizados y responsables en nuestras acciones. Puede enseñarnos la importancia de establecer metas a largo plazo y ser constantes para alcanzarlas. Durante este tránsito y a través de experiencias, en ocasiones frustrantes, equilibraremos nuestra impulsividad y egoísmo con la disciplina y responsabilidad emanadas de Saturno.

Conjunción Saturno/Neptuno en Aries:

Si observamos la historia, algunos podemos recordar la última conjunción de Saturno y Neptuno en Capricornio en noviembre de 1989, que marcó la caída del Muro de Berlín y el colapso del Imperio Soviético. Lo que parecía indestructible, antes de ese momento, se deterioró precipitadamente: una reacción en cadena que acabó derrumbando toda la Unión Soviética. El ciclo de Saturno-Neptuno crea imperios y también los derrumba.

La próxima conjunción Saturno-Neptuno se producirá en el punto vernal, a 0° de Aries, el primer grado del zodíaco, marcando a su vez el nacimiento de una nueva era. La conjunción será casi exacta en julio de 2025, y se perfeccionará a 0° de Aries el 20 de febrero de 2026.

4 de julio: Neptuno retrógrado en Aries internalizará las vivencias de su ingreso en Aries, cuyo objetivo es elevar a la humanidad a un nuevo ciclo. El inconsciente y cómo estamos todos conectados y vinculados tomará relevancia y se sentirá el impulso de cambio desde dentro, asimilando el concepto de que “todos somos UNO”. Durante este tránsito regresará a Piscis para cerrar y disolver cargas psíquicas.

13 de julio: Saturno retrogrado en Aries es una invitación a centrarnos. Evita el aislamiento excesivo y trata de conectar con tu sabiduría interna. Este es el momento en el que comienzas a desplegar las herramientas internas que te llevarán a afrontar y superar los retos propuestos en su ingreso en Aries. Elévate, pero no dejes de pisar tierra. Asegúrate de que inviertes correctamente tu energía y no la malgastas, pues sólo así lograrás ser eficiente.

“La paciencia es la virtud de los corazones tranquilos y la mente equilibrada”.

Para reflexionar:

Nos creemos separados del árbol, de la planta, del animal, de nuestros hermanos; de la vida. Esa falsa ilusión de separatividad alimenta la bruma de confusión; del caminar sin dirección, vago y errante; superficial.

Neptuno en Aries nos propone rasgar el velo de esa ilusión, pues estamos unidos a los demás reinos como éstos a cada uno de nosotros; ¿o acaso el creador y su creación dejan de estarlo?

Al creernos desligados de nuestro origen divino dejamos de alimentar nuestra divinidad; nos desconectamos. ¿Cómo un trozo de tarta puede ser algo distinto a la tarta de la cual proviene? Del mismo modo, la Fuente, el Todo, Dios/Padre/Madre o como cada cual quiera denominar a la Energía Absoluta y Eterna, es tan parte de nosotros, como nosotros lo somos de Él.

Nada existe, todo ES.

Todo está vivo y en sintonía con la Fuente de vida: sonidos, aromas, sabores… Si realmente estuviéramos conectados a la vida, sentiríamos la máxima expresión del fruto, la especie, la planta que florece, su melodía e incluso podríamos apreciar la nuestra fundiéndose ese Todo dentro del TODO. Sentiríamos, comprenderíamos y sabríamos a un nivel profundo y consciente que TODOS somos UNO y que como humanidad vibramos al unísono, de igual modo que lo hace el vientre de la Tierra, el reino vegetal, el reino mineral y animal con las estrellas y todo cuanto existe y ES.

Este es el gran desafío que se nos presenta a nivel mundial con estos tránsitos que abren un nuevo ciclo para la vida en la Tierra: una espiritualidad real, vivida, practicada y sentida; consciente de su origen, de lo que ES y lo que significa en este infinito mapa que es la vida del Universo.

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