Tránsitos planetarios

Los tránsitos se interpretan superponiendo en tu carta natal los movimientos actuales. Los planteas en tránsito representan energías entrantes y acontecimientos que estás llamado a vivir. La naturaleza de los planetas en tránsito describe el tipo de situación que va a emerger y la naturaleza del planeta natal que afecte designa qué parte de ti estás trabajando en ese momento. Cuando un planeta transita por una casa o forma un aspecto con un planeta de tu carta, te proporciona oportunidades de cambio y crecimiento: evolución y toma de consciencia. Cada tránsito proporciona experiencias, interacciones, retos, desafíos, elecciones…

Tránsito de Mercurio: El tránsito de Mercurio genera actividad en cualquier área de la vida (casa natal) que visita. La comunicación cobra relevancia y nuestro tiempo se llena de mensajes, conversaciones, llamadas, escritos y diligencias. Al simbolizar la dualidad, los acontecimientos vienen a pares y tenemos que atender dos cosas a la vez.  

Tránsito de Venus: Este tránsito trae momentos de calor, afecto y un merecido descanso. Suelen ser periodos estables, sociales y en los que compartimos con otros. Dependiendo del área que transite puede simbolizar beneficios a nivel económico.

Tránsito de Marte: su tránsito insufla una dosis de energía en la casa que transita y al planeta que se comunique por aspecto. Nos podemos sentir más fuertes, activos, audaces e incluso, dependiendo de la vibración, inquietos, irritables y agresivos volviéndonos propensos a los accidentes. 

Tránsito de Júpiter: su energía nos motiva a viajar, expandir horizontes y aprender algo nuevo relacionado con la casa o planeta que aspecta en nuestro mapa natal. Durante el mismo, solemos reflexionar sobre grandes cuestiones, sobre nuestra naturaleza y origen, sobre el destino y temas filosóficos o trascendentales. Crecemos hasta físicamente, así que cuidado con los excesos y la alimentación, sobre todo si Júpiter transita tu Casa I o se conjunta a tu Luna natal. En ese periodo nos sentimos optimistas, alegres, valientes y decididos, somos capaces de asumir riesgos que no nos hubiéramos planteado antes, pues es una gracia divina que desciende sobre nosotros y nos hace ver con mayor perspectiva, presentándonos múltiples oportunidades que debemos aprovechar.

Tránsito de Saturno: su tránsito siempre nos regala una dosis de realidad, disciplina y abnegación. Su energía requiere madurez y responsabilidad, así que no quedará otra. Es un momento de ajuste kármico, por lo que las cuestiones que se presenten tendrán por objeto equilibrar situaciones pasadas en las que generamos desequilibrios. La paciencia y la voluntad son claves durante esta época. Puede que se torne cuesta arriba y que no sea un periodo de disfrute, pero con seguridad, sí lo será de aprendizaje, tras el cual obtendremos el valioso regalo de la maestría. Cuando Saturno transita una casa o aspecta a un planeta natal, pondrá a prueba la resistencia de su estructura y si ésta no tiene un buen cimiento, la derribará para que erijamos algo que sí pueda perdurar en el tiempo.

Tránsito de Urano: esta energía nos trae lo inesperado e insólito, lo que no imaginamos, pero en lo más profundo de nuestro ser anhelamos. Puede que entren personas a tu vida que te hagan salir de la rutina, romper con las viejas estructuras y practicar parapente. Desparecerán como mismo llegaron, de forma repentina o abrupta y tu vida habrá quedado patas arriba, pero benditas sean, porque tras su paso fugaz nada volverá a ser igual, una nueva etapa se abre, asegúrate de disfrutar cada momento sin apegarte ni acomodarte.

Tránsito de Neptuno: durante este tránsito la sensibilidad en esa área se acentúa, nos volvemos más perceptivos e incluso psíquicos. Su tránsito provoca un divino descontento que nos mueve a la verdadera realidad, la que sustenta la materia y da vida a todo lo que nos rodea. Y cuando finaliza su periplo no somos los mismos, hemos cambiado y lo que creíamos se ha disuelto, difuminado y erosionado dando paso a nueva dimensión de nosotros mismos.

Tránsito de Plutón: a menudo se despierta lo más oscuro y soterrado, lo que nos negamos a ver. La obsesión, la manipulación, la envidia o aquello que es inconfesable, cobra fuerza para ser visto, reconocido, aceptado y transmutado, recuperando así nuestro poder. A menudo se dan vivencias dramáticas e intensas, juegos y luchas de poder, finales y muertes. La clave es liberar esa energía, aceptar las pérdidas y cambios y no aferrarse ni tratar de retener lo que ya cumplió su función.

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