Sol en Aries:
Cuando el Sol entra en el sigo de Aries comienza la primavera en el hemisferio norte, y el otoño en el hemisferio sur, aunque la presente transición planetaria (simbolizada por la Nueva Era o Era de Acuario) implica el final de las estaciones y la unificación de las mismas en frío y calor. Es el inicio del calendario astrológico, que no cósmico (que se produce el 08/08 de cada año) ni del humano (01/01).
La entrada del Sol en Aries, así como el periodo en el que el Sol recorre este signo, es ideal para emprendimientos, inicios, innovaciones y asumir nuevos retos. Cuidado con ser demasiado osado, pues esta energía puede ser muy impulsiva y errática. Si estás alineado, sabrás cuándo es el momento exacto y todo se dará de forma fluida.
Tránsito de la Luna en Aries: Cuando la Luna atraviesa este signo, si no estamos conectados a nuestra Esencia, nos volvemos reactivos, saltamos a la mínima y entramos en enfrentamientos, discusiones y conflictos. Cuando nuestros cuerpos físico, emocional y mental están equilibrados sentimos una energía vivificante que nos motiva a accionar desde el Alma de forma creativa y novedosa: lo nuevo se abre camino.
¿Hay algo que te gustaría hacer y no te atreves? Quizás siempre te haya llamado la atención tomar clases de dibujo o aprender a tocar un instrumento. Tal vez sólo se trate de coger ese lienzo y óleos que te regalaron y está guardado, o de sacar la brocha gorda y pintar esos muebles. Atrévete con aquello que te gustaría hacer, pero que siempre dejas para “otro momento”. Seguramente, empezar con ello, te lleve a algo que ni imaginas.
“Nada empieza donde parecer hacerlo, todo viene de otro lugar”.
Sol en Tauro:
La entrada del Sol en Tauro y su recorrido por este signo es idónea para conectar con nuestros talentos y creatividad, para materializarlos y que éstos sean un servicio que damos proporcionando Paz y serenidad a los demás dando valor a lo que creamos.
La baja vibración de Tauro nos apega al “tanto tienes, tanto vales”, a la búsqueda de satisfacción inmediata, al hedonismo y a acumular. Así que ya lo sabes, nada de apegos ni identificaciones, sólo así los dones de tu Alma podrán descender y se pondrán al servicio del mundo generando confianza y seguridad.
Tránsito de la Luna en Tauro: Es un buen momento para dar una dosis extra de cuidado a nuestras plantas y jardines. Para caminar descalzos sobre la tierra, practicar senderismo, irnos de excursión o disfrutar de un tranquilo paseo a la orilla del mar. Conectar con la naturaleza y sentirla, amarla y honrarla, así como a los reinos que habitan en el planeta Tierra. Mundanamente, se asocia a los placeres y el bienestar: una buena comida, un masaje, una sesión de belleza. Si esta energía se ancla ahí, probablemente nos mostremos tercos, obstinados, perezosos y bastante apegados e incluso egoístas y si no lo vemos, descuida, el otro te mostrará tu reflejo en el espejo.
Aunque no se trate de una Luna nueva, ¿qué tal si siembras algo y lo cuidas para que crezca y dé sus frutos? Desde una semilla, un hábito, un ratito para caminar descalzos y hacer tomas de tierra, ¡lo que surja! Pero recuerda cuidar de tu “semilla”, de lo contrario, nunca florecerá.
“El amor habita exclusivamente en el presente. Y quien no manifiesta amor en el presente, no tiene amor que dar”.
Sol en Géminis:
Cuando el Sol atraviesa el signo de Géminis, ponemos el énfasis en las relaciones cercanas y en la comunicación. La información parece fluir y ser compartida sin reservas. Pero la baja vibración de esta energía es precisamente la dualidad que genera, ¿acaso las dos caras no lo son de la misma moneda? La vibración más alta de la Constelación de Géminis busca la unidad, no establece separaciones ni diferencias entre el pelo rubio, castaño, negro, pelirrojo o blanco; es pelo. Entre que unos digan azul y otros, rojo; es un color. Esta búsqueda de unidad y síntesis nos lleva a la iluminación mental, a crear el puente con la mente superior y tener una mayor perspectiva. De lo contrario, el sentimiento de estar separado y desligado de todo, de establecer un afuera y un adentro, hace que esta energía se vuelva bastante oscilante, diciendo “sí” y al minuto siguiente “no” y viceversa. Cuando no hay unidad, no hay claridad.
Tránsito de la Luna en Géminis:
La energía de la Luna durante este tránsito nos hace sentir que, si no decimos algo o no somos escuchados, no existimos. Es idónea para el diálogo interno y esa búsqueda de unidad y síntesis entre opiniones y creencias que consideramos aparentemente contrarias, pero que, en realidad, son lo mismo.
Una forma de canalizar esta energía es escribir todo lo que sientes o te pasa por la cabeza y retomar su lectura el mes siguiente cuando la luna transite Géminis, ¿lo ves o sientes igual?
También es un momento excelente para iniciar la practica del silencio, pues cuánto menos hablamos, más nos escuchamos y a medida que lo ejercemos el número de palabras que utilizamos en nuestras interacciones disminuye, siendo más escuetos y precisos y, por ende, desperdiciamos una menor cantidad de energía. Practicar el silencio nos conecta al Alma y nos purifica. ¡Prueba a incluir esta rutina, verás como lo notas!
“Cuando existe un diálogo verdadero, se avanza hasta alcanzar el equilibrio. La tranquilidad aumenta, se refuerzan los lazos, crece el amor y se acortan las distancias con uno mismo Lo que supone tener la conciencia tranquila, el alma limpia y el corazón abierto”.
Sol en Cáncer:
El Sol en Cáncer marca la entrada del verano en el hemisferio norte, y del invierno en el hemisferio sur. En el hemisferio norte perdemos un minuto de luz cada día y en el hemisferio sur, lo ganan. Cuando el Sol ingresa en un signo cardinal, vivimos un cambio de estación y nuestros biorritmos se adaptan a los cambios de luz y de temperaturas. Si estamos conectados podemos sentir que nos despertamos y nos vamos a la cama antes e incluso vamos modificando y adaptando nuestros horarios de comida. Se trata de un fluir natural que se da de forma equilibrada y armónica al propio ritmo solar.
Tránsito de la Luna en Cáncer:
La energía de la Luna atravesando su signo es idónea para estar en nosotros, interiorizar y mantener una buena higiene emocional. Este tránsito es perfecto para purificar el cuerpo emocional o equilibrarlo. Cuando esta energía vibra bajo necesitamos que nos necesiten, que otro nos cuide o cubra nuestras necesidades, así como cuidar y nutrir a los demás. Si estamos heridos tendemos a escondemos dentro de nuestro caparazón o a vibrar en victimismo y sentirnos solos e incomprendidos lo que denota la falta de unión interna.
Somos una Esencia, un Espíritu/Alma. Si no somos nuestra apariencia, ni lo que sentimos y pensamos, ¿por qué identificarte con eso? Desde este punto, es donde realmente nos nutrimos, pues del Espíritu desciende la energía. Cuanto más te identifiques con tu forma espiritual, mayor empuje para evolucionar sentirás con este tránsito, dejando atrás dependencias y actitudes infantiles, así como esos estadios emocionales tan fluctuantes, manteniéndote en tu centro, de manera que tu cuerpo emocional no se desestabilizará ni regirá tu vida pase lo que pase en el exterior: tu centro es la clave.
No sólo nos nutrimos de lo que comemos, sino también de la energía. Cocinar nuestros alimentos con consciencia, agradeciendo lo que la Madre Tierra pone a nuestro servicio es fundamental. La actitud de agradecimiento es básica, pero también la Paz y la alegría, el amor que ponemos al preparar nuestros alimentos, así como a la hora de ingerirlos, de igual modo, si compartimos mesa, cómo lo hacemos, con quién y qué energía movemos. Hacerlo en silencio y en paz te garantiza una buena digestión e ingesta de esos alimentos. El cuidado básico de Cáncer empieza por ahí y va subiendo peldaños. ¡Pruébalo!
“Cuando amas con miedo, vives en la necesitad. Cuando amas con libertad, vives en la verdad”.
Sol en Leo:
Cuando la energía del Sol recorre su domicilio, es el momento de renovar nuestro compromiso con el Plan evolutivo, reafirmar nuestros votos y el motivo por el cual hemos encarnado, lo cual nos proporciona Alegría (un estado que viene del Alma, como la Paz). La voluntad de nuestro Espíritu no se corresponde con la voluntad de nuestro Ego, ya que éste quiere, y necesita, reafirmación, logros, metas materiales, reconocimiento (y nunca será suficiente)… Y nuestro Espíritu está más allá de eso, mucho más. Existe un propósito y una causa, aparte de equilibrar karma de vidas anteriores, para estar encarnados en este momento, sea cual sea tu signo zodiacal (signo en que esté ubicado el Sol en el momento de tu nacimiento), es un momento excelente para conectar con la voluntad divina: la voluntad de tu Esencia o Espíritu. Una pista: no tiene nada que ver con el mundo de las formas.
Tránsito de la Luna en Leo:
Con la Luna transitando el signo del Sol, existe la ilusoria necesidad de ser vistos y reafirmados externamente. Cosa muy distinta es irradiar la Luz que emana del interior, que toca y muda cuanto está a su paso despertándolo a la verdadera vida. Cuando nos basamos en el exterior y establecemos esa separación entre nosotros y los demás, las cualidades inconscientes del signo se experimentan con el tránsito de la Luna.
Si estás conectado a tu Alma, la alegría y el amor fluyen a través de ti de tal forma que todo es posible. Cuando esto no es así, buscamos conectar con la alegría sea de la forma que sea, y somos capaces de subir a un escenario sólo para tener público y que éste nos regale la dosis que requerimos. Cuidado, porque todo lo que sube, baja. Y el ego se nutre de vanaglorias y humillaciones constantes, pues son extremos y en el universo todo es equilibrio. Salir de ese ciclo es fundamental y este tránsito nos permite tomar consciencia de nuestros deseos infantiles y egóicos y a base de continuas pruebas, conectar con la verdadera alegría.
¿Te has parado a observar el firmamento? ¿Has reparado en su infinidad, en la vida más allá de esta vida mundana? Este ejercicio te ayudará a conectar con la humildad, básica para retornar a tu Esencia.
“El reconocimiento parte del brillo natural que desprenden las personas que irradian cuanto son. Los focos solo iluminan la figura en sombra, opaca, que cobra protagonismo ante una luz proyectada”.
Sol en Virgo:
El transito del astro rey por este signo nos brinda el momento de hacer una buena limpieza interna y, por tanto, externa. Ordenarnos y ordenar. Discernir entre aquello que sigue siendo útil o ya cumplió su función, así como a ser constantes y metódicos en cuanto a nuestra higiene emocional mental y física. Cuánto mayor sea el grado de pureza (desidentificación con la materia), mayor será la conexión con nuestra forma suprafísica, teniendo un óptimo equilibrio de nuestros cuerpos, lo que se traduce en una buena salud: neutralidad y cura a todos los niveles.
Es un momento excelente para aplicar la coherencia y que lo que sentimos, pensamos y hacemos sea lo mismo.
Tránsito de la Luna en Virgo:
Nada tiene que ver la purificación y la búsqueda del perfeccionamiento con la crítica, y menos con juzgar. En la media en que juzgamos a otros, nos juzgamos a nosotros mismos, pues lo que criticamos en otros y nos irrita tanto, en nosotros vive. De lo contrario no nos afectaría, y mucho menos haría que nuestro cuerpo emocional y mental se desequilibrara con esas emociones y pensamientos tan densos.
Aprovecha este tránsito para observarte y tomar consciencia de todo lo que juzgas y criticas. Si es necesario, confecciona una lista de todo eso que detestas y una vez terminada, localiza cada una de esas cosas en ti. El reconocimiento es la antesala de la aceptación y sin ésta, no cabe transformación alguna.
“Las personas son lo que piensan, sienten, dicen y hacen, incluso cómo lo dicen y hacen. Y se ama tal cual se es”.
Sol en Libra:
Cuando el Sol atraviesa el signo de la balanza sentimos la urgencia de conciliar opuestos, de acercar posturas en nosotros mismos, de hacer hincapié en lo que nos une y no en aquello que nos separa. De igual modo, buscamos equilibrar y armonizar aquello que tendió al extremo y si no hacemos ese trabajo internamente, lo proyectaremos en el exterior, de manera que nuestras relaciones cobrarán protagonismo.
¿Qué demando a otros que no me doy? ¿Acaso puedo dar algo que no tengo? En el universo todo es equilibrio, cuando doy inevitablemente voy a recibir, otra cosa bien distinta es que mi intención al dar, sea recibir, y como la energía nunca miente, lo que va a manifestarse, será mi intención. Si me relaciono bajo esa premisa (dar para recibir), atraeré personas y vínculos basados en el interés y me sentiré utilizado (porque utilizo a los demás y doy para recibir).
Luna en Libra:
El deseo de armonía, de rodearnos de belleza y de sentir equilibrio, cobra fuerza. Necesitamos que todo esté bien, que nuestras relaciones sean armoniosas. Que los ambientes estén equilibrados, que la energía que nos rodea sea apaciguada, serena, relajada…
Si oscilamos entre opuestos constantemente, sentiremos la necesidad de equilibrar, pero también de desequilibrar aquello que ha alcanzado su punto de neutralidad. Cuidado, porque los patrones y mecanismos lunares, pueden jugártela, así que observa qué se mueve en ti, qué crees necesitas y párate, reflexiona y haz un ejercicio de contención y de interiorización. ¿A dónde te lleva? ¿Qué consecuencias tiene en tu entorno o en los demás? Todo lo que hacemos genera una acción en cadena y lo idóneo es que tu energía vibre tan alto, que neutralice las bajas energías y vivifique y conecte todo aquello que te rodea. La clave está es estabilizar y no en desestabilizar.
“Nada importa lo que otros piensen, es solo ruido. Apaga la tele, cambia de canal, baja el volumen, tápate los oídos, olvida los conceptos de supermercado sobre el éxito y el fracaso; ama la vida, vive amando y, solo así, vivirás”.
Sol en Escorpio:
Cuando el Sol atraviesa la Constelación de Escorpio tenemos la gran oportunidad de transmutar y trascender nuestra parte oscura. Lo negado o reprimido cobra fuerza y soterradamente dirige nuestras vidas, de manera que, hasta que no tomamos consciencia y llevamos luz a la oscuridad, no podemos ser auténticos, actuar libremente y estar en sintonía con nuestro Espíritu/Alma.
En una vibración elevada, el fuego de la transmutación escorpiana nos ayuda a quemar las impurezas, trascendiendo la propia materia y conectando con nuestra Voluntad/Poder. Es un momento excelente para dejar adicciones, vicios, hábitos dañinos y cerrar puertas, para ejercitar nuestra voluntad, escucharnos y decir “no” a todo aquello que impide nuestra evolución. Y eso, como no, conlleva un duelo, pues dejamos atrás partes que creíamos formaban parte de lo que somos, pero que, en realidad, eran meras identificaciones de lo que otros querían, esperaban o, sencillamente, con la materia.
Luna en Escorpio:
Este tránsito se siente intensamente según el nivel de vibración. Nuestro mundo emocional puede tornarse dramático y apasionado hasta volvernos susceptibles en exceso, extremistas, manipuladores y vengativos. En una alta vibración nos otorga la capacidad de conectar con lo más profundo, de ver más allá de las formas y apariencias, de sentir en paz y de revitalizar nuestros cuerpos.
Si estamos apegados al mundo de las apariencias, probablemente la tensión se dispare, la obsesión se haga evidente y nuestras emociones se desestabilicen tornándose incómodas y afectando nuestro cuerpo físico. Un poco de retiro, de estar a solas, de oración y desconexión con el afuera, serán el bálsamo que tanto necesitas. Permítete caer, sentirte vulnerable y dejar ir lo que no eres. ¡Conecta contigo; tú eres tu mejor terapeuta!
“Las ruinas son el camino a la transformación; al futuro.”
Sol en Sagitario:
El paso del Sol por este signo nos insufla una buena dosis de la vitalidad propia del elemento fuego, propulsándonos hacia horizontes más lejanos, a indagar en nuevas ideas, conceptos y creencias, nos lleva a dar un paso más en nuestra propia filosofía de vida tratando de expandir nuestro plano mental a escalas superiores.
Luna en Sagitario:
La necesidad de libertad y de experimentar lo nuevo se acentúa con este tránsito. Pero también forma parte del mecanismo lunar para escapar y no sentir aquello que me resulta incómodo, doloroso o triste. Llorar es terapéutico y limpia y equilibra nuestro cuerpo emocional, así como la oración.
¿Has probado a leer un libro de un autor que no piense como tú o sobre una temática a la que siempre te has mostrado reticente? Abre tu mente y prueba a leer algo que no entra en tus planes, o escucha a ese alguien que siempre te parece errado en su forma de pensar. Esta energía nos hace propensos a creer que ya tenemos todas las respuestas y nada más lejos de la realidad. La humildad es la polaridad contraria a la soberbia, así que practica la humildad.
“Todo se ve distinto después de la lluvia”.
Sol en Capricornio:
Cuando el Sol transita el signo de Capricornio, el foco se sitúa sobre lo que aportamos al mundo, de ahí que rija la Casa X, la proyección profesional y social. ¿Cuál es tu legado al mundo? No se trata de que hayas escrito un libro o descubierto algo. Todos podemos pasar por el mundo, por una calle, un lugar, una relación y dejarlo mejor que como lo encontramos, o peor. ¿Te has parado a pensar lo importante que es dejar algo mejor que como lo encontraste? Si una tierra baldía la abonamos, regamos y cuidamos, llegará un momento en el que nosotros mismos o alguien pueda plantar una semilla. Ésa es la clave del legado capricorniano.
Luna en Capricornio:
La necesidad de status y dominio es vital, tener se traduce en ello, así como el tiempo. Más tiempo, más importancia. Lo que valemos y sentimos se expresa en propiedades, éxito, logros, metas y tiempo. Cuando dedicamos tiempo a algo, estamos invirtiendo ese tiempo desde el punto de vista capricorniano y desperdiciarlo no es una opción. La eficiencia y la excelencia cobran relevancia y tratamos de optimizar nuestra energía, tiempo y recursos. Pero cuidado, no somos lo que tenemos, tampoco a lo que nos dedicamos profesionalmente. Esas etiquetas no dicen quienes somos, ni a dónde vamos, son falsas identificaciones que nos pueden desconectar y llevar a la amargura que sólo puede ser sanada mediante la interiorización y reconexión con nuestra Esencia, pues es la única que sabe lo que venimos a hacer a este mundo de superficie.
¿Qué tal si redactas una lista de tus ambiciones y anhelos? Una vez finalizada, tacha todo aquello que te genera intranquilidad y nerviosismo, que hace que te compares con otros o compitas. Y finalmente, reemplázalo por aquello que te otorga Paz. Una pista, cuando lo haces, el tiempo no existe o no se corresponde con el reloj, pues puedes tener la sensación de haber producido muchísimo para haber transcurrido tan poco tiempo.
“Existe una gran diferencia entre quien actúa para lograr algo y quien hace ese algo porque lo ama”.
Sol en Acuario:
Cuando el Sol recorre el signo de Acuario nuestra sensación de pertenencia traspasa lo que es familiar y cercano, nos conecta con la vida en sí, el Universo y sentimos un fuerte impulso de liberarnos, de ahí la rebeldía asociada. No se trata de ser rebeldes sin causa, se trata de romper con los convencionalismos que cercenan nuestro potencial para ir más allá de lo que el mundo de las formas nos presenta. Es un momento excelente para conectar con lo que realmente somos: Espíritus/Alma encarnados en la materia que no dejan de ser lo que SON.
Luna en Acuario:
Este tránsito de la luna nos invita al desapego y la liberación y tendremos la necesidad de equilibrar nuestro tiempo a solas y con otros. La autenticidad se muestra como un claro indicio de seguir pautas ajenas a la mayoría y que nos alejan del rebaño, acercándonos a su vez, a otros grupos más singulares y en sintonía con las leyes espirituales. Cuando nuestra vibración es densa, el sentimiento de abandono, de incomprensión y de sentirse extraño, raro y diferente al resto acentúa el excentricismo.
Realizar un ejercicio de profundización en el abandono y en aquellos momentos en los que no te has sentido parte de algo, sino diferente, te ayudará. ¿Cuándo te has sentido así? Describe y desarrolla esas experiencias, posteriormente, trasládalas a ti, pues nadie puede abandonarte salvo tú mismo. Si abandonas tu Esencia, tu parte espiritual y original, ¿qué crees que puedes materializar en este plano?
“Los ideales son como las estrellas: jamás los alcanzaremos, pero gracias a ellos, como los marineros en el mar, vamos cartografiando nuestro viaje, y el de la humanidad”.
Sol en Piscis:
El Sol transitando el último signo de la rueda zodiacal implica un periodo de disolución, de resoluciones, finales y cierres. La energía se vuelca hacia dentro en su etapa final para gestar un nuevo inicio cuando el Sol ingrese en Aries. Son momentos de máxima sinceridad y honestidad con nosotros mismos. De lo contrario, el autoengaño nos llevará a tener que lidiar con las mentiras ajenas, las desilusiones y fraudes. No hay peor enemigo que el que se oculta en nosotros, ¡no te traiciones a ti mismo!
Luna en Piscis:
Permítete sentir, no te desconectes de lo que sientes, y dale cabida en un espacio seguro, llora si lo necesitas, conduce mientras gritas o ve a un bosque y abraza un árbol. Es fundamental que sueltes todo lo que te pesa, que permitas que fluya y pide sea transmutado en Amor/Sabiduría.
Si existe una baja vibración, este tránsito nos lleva a la melancolía, a creer que cualquier tiempo pasado fue mejor, así como cualquier relación. El victimismo y el escapismo se tornan en las herramientas del autoengaño haciendo imposible que avancemos. Cuidado con las adicciones y con los ambientes cargados. Evita las multitudes y busca un espacio limpio donde reciclar tus energías.
Un baño en el mar, pasear en la orilla de la playa, meditar, hacer ejercicios de respiración, estar a solas, practicar el silencio, dibujar, tejer, escribir… Este tránsito favorece la conexión con la energía suprafísica, pero para ello, deberemos estar muy conectados a nuestro Ser Interno.
“El mar es tu espejo; en la sucesión infinita de sus ondas tu alma se refleja, y tu espíritu es un abismo aún más profundo y bello. Es en ese espejo, en ese horizonte que parece inalcanzable, donde el hombre es capaz de recobrar su identidad”.





