
El eclipse de luna llena que se perfecciona en el grado 15 de Escorpio el próximo 5 de mayo, será el último eclipse en Escorpio, nodo sur. La Luna queda eclipsada, de manera que el inconsciente, la madre, el mundo emocional y las cuestiones relativas a la seguridad y contención, dejan de estar, no son visibles, provocando una sensación de inestabilidad, de desnudez, de vulnerabilidad. Este hecho hace que lo oscuro y oculto sea iluminado, así como la propia sombra y la sombra de la humanidad, de situaciones, hechos e incluso vínculos.
Los eclipses de luna implican finales, así como los eclipse de nodo sur y en el signo de Escorpio aún se refuerza más la finalización, la muerte, la purga, el dejar ir patrones, creencias, comportamientos, situaciones, relaciones, formas internas putrefactas que nos impiden avanzar. Esta culminación puede darse de forma brusca, a través de acontecimientos y situaciones que tratan de evidenciarnos esa vital necesidad de evolución y toma de consciencia. Cuanta más resistencia a los acontecimientos y situaciones que se nos planeteen sin buscarlos, mayor será el impacto y las repercusiones, pues las palabras clave son: desapego, neutralidad, autocontrol, confianza, Fe, tranquilidad, purificación y redención. El drama y la intensidad pueden presentarse para invitarnos a equilibrar desequilibrios generados en esta u otras encarnaciones o para evidenciar nuestra necesidad de alinearnos con nuestra forma espiritual al haber dado todo el poder al ego. Si este es el caso el drama estará garantizado, pues el ego se nutre de una vanagloria seguida de humillación y oscila continuamente entre creerse “lo más” y “lo peor”.
Cuanto mayor sea nuestra identificación con el ego, mayor será la caída.
Escorpio simboliza todo aquello que escondemos, que no queremos ver o incluso cierto autoengaño y que solemos atribuir a otros o ver en otros que atraemos para “vernos en el espejo”. Pero también simboliza la transformación, la transmutación, la purificación y el poder. El regente de Escorpio, Plutón (octava superior de Marte), se encontrará en fase retrógrada en ese momento a 0º48′ del signo de Acuario. Su fase de retrogradación nos mostrará la cara no visible, amistosa y afable de su tránsito, evidenciando los contras del avance tecnológico, la ciencia, las redes sociales, las políticas de género o cualquier área donde el ser humano se halla perdido en su intento de dominar y controlar la propia naturaleza y las leyes superiores.
Este eclipse pone en luz los traumas, las miserias, “las verguenzas”, la porquería y cuanto no hayamos aceptado en nosotros mismos llevando luz a esa oscuridad. El objetivo de ello es purificar nuestra parte encarnatoria, es morir a esa forma para renacer en una nueva, más luminosa, más acorde a una nueva consciencia.
El Sol estará iluminando a Mercurio en fase retrógrada en el signo de Tauro, lo cual sacará a la luz informaciones ocultas, secretas, historias de manipulación, abusos, control… También es posible que lo que conlleve sea una iluminación, es decir, ver con claridad gracias a la Luz recibida algo que antes no podíamos ver (ya sea por nuestra inconsciencia, soberbia, orgullo, ego, creencias o bloqueos). Habrá que tener especial cuidado con la comunicación, con lo que decimos, transmitimos y desde qué punto lo hacemos, si es para manipular, controlar a otros, abusar, querer ejercer poder o fuerza sobre algo o alguien.
La instrospección, la observación de uno mismo, el recogimiento y la conexión con nuestro interior, se ve favorecida y potenciada. Esta actitud nos garantiza mantenernos en el centro y neutrales pese a los acontecimientos e imprevistos que puedan surgir en los eventos que manifieste esta energía tan potente.
Este eclipse también presenta un aspecto de tensión con Urano (oposición) que garantiza sorpresa, algo que no esperábamos y que hay que contemplar como necesario para conectar con nuestra mente Superior, con el Alma y la intuición. La energía de Urano con este eclipse nos estimula a no repetir, a hacerlo diferente, a no actuar o reaccionar del mismo modo, a entregarnos a la energía Superior, lo cual provoca una sensación de desarraigo, de falta de pertenencia, de apoyos… Es importante realizar tomas de tierra, enraizarse al obelisco de Merla, meditar, orar, andar descalzos, ya que esta energía “puede volarnos” o debilitar nuestra toma de Tierra.
No podemos olvidar a Marte, corregente de Escorpio, y que se ubica recorriendo los grados de Cáncer, signo del domicilio lunar.
En síntesis se trata de una potente energía que nos movilizará emocionalmente con objeto de llevar luz a la oscuridad, provocando sensación de inestabilidad ante el inminente e irreversible cambio que se presenta con el final de algo que ya no da más de sí y que nos impulsa hacia lo desconocido con una mejor consciencia de nosotros mismos al ver con claridad nuestra sombra y cómo ésta, oculta, ha estado llevando las riendas de nuestra vida al atraer situaciones y personas cíclicamente, de las cuales nos quejábamos porque eran manipuladoras, tiranas, inquisitivas, celosas o tesituras injustas, desequilibradas, angustiosas o incluso dramáticas, pues como es afuera es adentro y no podemos atraer nada que no resuene con nosotros. generalmente, cuando decimos “no quiero más de esto, o de aquello” una adicción al drama o a lo dañino suele estar presente a través de la negación, en Escorpio siempre hay un “querer revolcarse en la propia porquería”, un ejemplo es escuchar música o lecturas de baja vibración que incitan al victimismo, la venganza o al drama tras una ruptura: hay un “regodeo en el dolor”, una adicción a esa emoción que da seguridad por repetición, algo propio de quien es muy plutoniano o escorpiano.
Por todo ello, la intensidad está garantizada y los finales no tendrán vuelta atrás, siendo irreversibles. Este tinte hace que aprendamos de la experiencia, y que tomemos consciencia de la responsabilidad que tenemos no sólo en cuanto accionamos, decimos y pensamos, sino en nuestras intenciones, verdadero motor de lo que materializamos y atraemos a nuestra vida.
Nos puede “parecer” que todo está en contra nuestra, que estamos atados de pies y manos, que no contamos con apoyos, que es injusto, o que no merecemos lo que sucede, pero realmente no hay nada que esté más equilibrado, pues en una perspectiva superior esas circunstancias nos permiten equilibrar karma, purificarnos, redimirnos, dejar atrás, evolucionar… Y eso es algo que no veremos en el momento, sino conforme asentemos la energía del eclipse durante los próximos seis meses finalizando la experiencia y aprendizajes arrojados por el tránsito de los nodos en el eje Tauro/Escorpio.
SIKIUK





