Y es que en cuanto a reír se refiere, es la mejor terapia
Autor: Dácil Rodríguez
La inmadurez adulta y la sociedad del miedo
Pese a contar con una población en la que la media de edad aumenta, se advierte desde hace años «un proceso de infantilización de la sociedad» basado en el rechazo a la madurez. La problemática no estriba en la apariencia física, cirugía estética, implantes capilares, musculares, peligrosas dietas, exceso de ejercicio o peelings químicos que anteponen la…
Lo que mi coche me contó
Cuenta Gabriel García Márquez en Gabo, la magia de lo real, que un día se sentó al lado de su esposa y le dijo que para poder escribir necesitaba dedicar todo su tiempo a ello. Así que acordaron que él dejara aquel trabajo que consumía sus horas, aunque fuera lo único que les daba de comer.
Allí estaba su cielo
Sostenía entre las manos una taza humeante que desprendía olor a café. Sus profundos ojos atravesaban obsesivos el cristal de la ventana. Pensó en Karl Dönitz y en los submarinos. En el kirigami y el origami; en los barcos de papel. En la luz de las farolas. En el tubo de rayos catódicos y su cañón de electrones…, en Tritón y el cinturón de Kuiper…
Mis pies tiemblan en el aire
Hay secretas decepciones cuya profundidad, quema, como quemaron sus obsesiones.
Faltó tan poco
“Te imagino dejando que pasen las horas… Con la vista perdida en el infinito… Solo por curiosidad, qué hace el tiempo con uno, cuando uno no hace nada con el tiempo”. Podrías esforzarte, evolucionar; elegir. Quien nada tiene, nada pierde, aunque hoy no, mejor otro día. Pero si ayer no termina nunca, nunca llegará otro…
¿Dónde está el hombre de mi vida?
¿Dónde está el hombre de mi vida? se mantiene y demanda en la intensa geografía que viste de drama este mundo convulso de las letras, pese a estar disponible en su versión eBook (próximamente también en esta página), solapándose con los últimos retoques que supone el trabajo de maquetación de la novela, ¡Una vida,…
¿Cuál es tu película?
Y tu vida, ¿de qué va?
Traicionar-se
Traicionarse implica quebrantar el único contrato válido: el que tenemos para y con nosotros. Ese que nos dicta el alma, el que nos impulsa a crecer, a mejorar e incluso a transitar sendas aparentemente imposibles. Ese empuje que sentimos y que nos obliga a arriesgar, a superarnos, a enfrentar los miedos, a ser valientes y a convertir nuestros sueños en realidad. ¡Y a la mierda todo lo demás incluso el qué dirán!
Muchomásica
Seamos “muchomásicos”, no perdamos nuestra “muchedad”.





