Reino animal: el proceso de desencarnar

 

Antes que nada, la muerte no es más que un cambio, una liberación de la materia, pero la energía, el Ser y la verdadera Esencia son inmortales, así que tu compañero (hermano menor en los reinos) no se ha esfumado, sólo ha dejado un envoltorio, y si entre vosotros hay verdadero Amor, recuerda que el Amor es el mago que cruza todos los abismos, así que regresará a tu vida, obviamente, no bajo la misma apariencia, pero si estás atento y despierto, lo reconocerás. Puedes pedir al Alma Madre de los animales que en colaboración con las Jerarquías de la Luz y tu Espíritu/Alma te envíe las señales que puedas interpretar y traducir claramente, tanto en sueños como en el día a día, para que así sea si estás dispuesto a ello. También que se manifieste la Voluntad divina y el Plan evolutivo para tu compañero.

La vida es una experiencia para el Alma, cuyo fin es unirse al Espíritu, para ello, toma forma y encarna. Al evolucionar, la intensidad energética cambia, se requiere de una nueva experiencia, otro cuerpo u otras circunstancias vitales para poder continuar ese viaje en este o en otros reinos e incluso en otros mundos. Nuestros hermanos menores del reino animal están en el proceso de que su Espíritu o Mónada (Esencia) genere un Alma humana y es nuestro deber asistirlos en tal proceso. Los animales que conviven con seres humanos en óptimas condiciones, avanzan sobremanera y en la mayoría de los casos se observan comportamientos humanos en algunos de ellos. También existe el caso de los animales maestros (al igual que existen árboles maestros). Por ello, es fundamental no sólo cubrir sus necesidades básicas de nutrición, higiene, descanso, juego y afecto, también es importante la comunicación, hablarles, explicarles las cosas, mirarlos a los ojos, compartir, expresarles nuestra gratitud y amor y tratarlos como lo que realmente son: un miembro de la familia.

¿Cómo proceder ante la liberación del cuerpo de un animal?

-Prende un sahumerio con carboncillo y añade incienso, ruda, lavanda y salvia, junto a él (y pásaselo por encima). Mantenlo durante al menos dos días, si es posible tres (según lo sientas y las señales que recibas), velándo su proceso desencarnatorio, esto ayudará a que su Esencia se desprenda del cuerpo con mayor facilidad. Ora y reza a tu manera.

-Prende una vela y pide a los Devas de los animales (de los gatos si es gato, perro si es perro, etc) y a las Jerarquías de las Luz que lo acompañen y guíen en su proceso y al Alma Madre de los animales que lo acoja y envuelva con su Amor, que transmute con Amor en equilibrio y armonía y que se manifieste la voluntad divina y el plan evolutivo para él y di su nombre. Repítelo cada vez que te venga a la mente o lo sientas.

-Déjalo ir, no te apegues ni aferres, pues no ayudará a su proceso de liberarse del cuerpo y partir. Exprésale por ejemplo que lo dejas ir, que marche en Paz, que Dios lo bendiga…

-Pasados los tres días, cuando toda su energía haya abandonado cada célula, puedes proceder a enterrarlo o incinerarlo devolviéndo sus restos al reservorio terreno (no te quedes con las cenizas, recuerda que el reino mineral sustenta al reino vegetal, el vegetal al animal y humano y ambos, deben regresar al reino mineral para cerrar el ciclo). Escribe una carta de despedida, dale las gracias por todo lo que te ha enseñado y ayudado, por lo compartido, por la compañía, la fidelidad y el amor incondicional que te ofreció y dio en todo momento, pídele perdón si en algo no estuviste a la altura de su evolución y envíale todo el Amor que sientes desde tu corazón y cierra ese ciclo de su vida y de la tuya. La carta la puedes quemar y enterrar junto a sus restos.

-Tras ello, prende una vela y  pide las señales e indicaciones en tus sueños para saber que está en Paz, que el proceso ha concluído y comienza a pedir que se manifieste su plan evolutivo y que si ha de volver a ti (si así lo quieres y sientes) que lo esperas y acoges con todo tu Amor y que tu Espíritu/Alma en colaboración con el Alma Madre de los animales y su Esencia te envíen las señales que puedas interpretar para reconocerlo.

El reino animal nos ofrece aprendizajes y experiencias maravillosos, repletos de su amor incondicional y fidelidad, son la mejor compañía y como seres humanos estamos en la obligación de ayudarlos a evolucionar. Cuanto más signos de comportamiento humano y entendimiento muestren, más evolucionados estarán, y más próximos a abandonar el reino animal para ingresar en el reino humano; su siguiente escala evolutiva.

Permítete estar triste y atravesar el duelo (llora, grita, desahógate). Tu plano mental y emocional, e incluso físico, si no están bien trabajados por la energía del alma, sentirán una gran pérdida y lo que ello implica. Pero, por favor, no te aferres al dolor, ya que de ese modo comenzarás a sufrir y tampoco ayudarás a tu compañero mientras recicla sus energías, a otros animales con los que convivas y a ti mismo, puesto que incrementarás tu pánico a “la muerte”. (Se recomienda la lectura del artículo: El proceso de desencarnar).

Personalmente, he vivido el proceso de liberación del cuerpo de algunos gatos, heridos o agredidos, y de dos de mis compañeros de vida. Uno partió con doce años y medio gracias a que tomé consciencia de que mi apego era el que lo mantenía en este plano, y su hermanito un año después con tan sólo nueve. El dolor que sentimos es inevitable, pues nuestra vida y la mayoría de nuestras rutinas y hábitos giran en torno a ellos. Pero si algo puedo garantizar es que si hubo amor, si compartiste de corazón y siempre trataste de ayudarlo a evolucionar y cubriste sus necesidades, la gratitud inundará tu corazón. Por otro lado, tengo el caso de una de mis gatas, la cual encontré en la calle moribunda y embarazada, los tres veterinarios a los que la llevé me dijeron que fallecería y que ese embarazo no llegaría a término, estaba muy enferma, desnutrida y deshidratada y no podía comer, ya que tampoco podía respirar. Pese a todo, y como el amor es el mago que cruza todos los abismos, con jeringa para alimentarla e hidratarla cada hora en pequeñas dosis, mucha oración y ponerla sobre mi pecho y amarla, mi gatita, Evana, no solo sobrevivió, sino que me dió tres de los regalos más hermosos que me haya dado la vida: quedarse conmigo y el nacimiento en casa de dos bellezas; Venus y Aufry.

*Si tu compañero está enfermo o ya sientes que su cuerpo no acompaña a su energía, prende una vela y pide que se manifieste la voluntad divina, es lo más amoroso que puedes hacer por él, pues será la energía que todo lo sustenta, Dios/Padre/Madre quien se manifieste en su proceso. Al hacerlo renuncias al apego y lo liberas de ese lazo que lo mantendría, por su amor incondicional y fidelidad, a permanecer a tu lado pese a su agotamiento. Si está atravesando un proceso de limpieza o enfermedad, pide al Alma Madre de los animales y a las Jerarquías de la Luz que lo ayuden a sanar, pero siempre añade que se manifieste la voluntad divina y no la tuya, para evitar interferencias egóicas.

*Todo esto aplica igualmente a un animal que encuentres moribundo o ya fallecido en la calle. Todos merecen una muerte y entierro digno. No olvides que la vida es sagrada: toda forma de vida; toda partícula.

*La energía actual permite que un animal pueda desprenderse de la materia en 24 horas, aún así es mejor ampliar el proceso de velarlo un poco más o hasta que se sienta que ya abandonó el cuerpo. La energía actual también permite que el animal pueda volver a encarnar muy rápidamente, hasta hace poco podía tardar unos tres meses, a día de hoy, es posible incluso la transmigración, pues si nuestro compañero quiere, y nosotros queremos continuar compartiendo  retornará para seguir ese camino evolutivo juntos, pide las señales e indicaciones y sabrás reconocerlo o llegará a ti (no te preocupes de la forma, el modo o la manera, el universo se encarga de todo).

*En la actualidad, con los cambios energéticos, muchos animales reciben o ya han recibido el nuevo código genético, y es nuestra responsabilidad ayudarles a desenvolverlo. Entre los signos evidentes de ello, se encuentra la ausencia de agresividad. Si por el contrario, te encuentras con un animal agresivo, muy desconfiado, ora por él y pide a las Jerarquías y el Alma Madre de los animales que lo ayuden a disolver y transmutar su trauma y dolor. Su agresividad es como la de los humanos: fruto del dolor por experiencias de rechazo, abandono, maltrato y falta de amor que se han fijado en su energía en forma de creencias. Con amor puro, desinteresado, y paciencia, podrás ayudarlo a soltar esas experiencias y confiar.

 

Gracias al Reino Animal por tanto y todo.

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