Luna nueva en Piscis; soñar para materializar

El próximo 6 de marzo a las 17:04 (hora española) en el grado 15, se produce el novilunio en el signo de Piscis, un signo idealista que rige Neptuno, el cual se halla transitando sus infinitas aguas. Esta lunación se da en conjunción a su propio regente, lo que nos proporciona una grandiosa oportunidad en el área donde cae en nuestro Mapa Natal para materializar un gran sueño que, hasta ahora, no nos hemos concedido la licencia de materializar y de sentir plenamente, pues nuestros condicionamientos, patrones y experiencias, nos dictaban que distaba de la realidad, que era algo inalcanzable, siendo esto la palanca que obstaculizaba los engranajes de la perfecta maquina que somos. Con la fe intacta y unas renovadas fuerzas que surgen desde el interior, la mente, Mercurio, se sumerge en el océano interior en busca de una conciliación interna para equilibrar nuestra salud psíquica y física, nuestra energía y nuestro cuerpo. El doble diálogo que representa Mercurio se disuelve permitiéndonos en su movimiento retrógrado, el cual inicia el día 5 de marzo, revaluar, replantear y rediseñar ese sueño mediante una perspectiva saneada, intuitiva y conectada con quien realmente estamos llamados a Ser. El apoyo fluido y armónico de los aspectos del novilunio con Marte en Tauro y los planetas en Capricornio (Plutón y Saturno) nos ayuda a deshacernos del freno y el desmerecimiento, mientras que Venus nos invitará a liberarnos en pro de nuestros deseos.

 

El mismo día de la Luna nueva, Urano, la energía arquetípica más disruptiva e impredecible de nuestro sistema solar, irrumpe en el signo de Tauro, regido por la diosa Afrodita, cerrando su etapa en Aries y abriendo un nuevo ciclo que durará ocho años. La conexión de este evento con la Luna nueva y los obstáculos que estamos invitados a derribar para cumplir ese sueño se vinculan con nuestro sistema de valores: lo que nos valoramos y a lo que damos valor, pero también cuestionando nuestra propia relación con el valor y el valor en nuestras relaciones.

 

 

Con el novilunio comienza un ciclo emocional que inyecta una gran energía en el área vital o Casa de nuestro Mapa Natal; una época de entusiasmo y estímulo ofreciendo oportunidades para determinar prioridades y enfocarse en los asuntos regidos por dicha esfera y que concluirá o mostrará el resultado del trabajo realizado en el momento del plenilunio, que se da mientras el Sol transita el signo contrario. Es por ello que no podemos entender a Piscis sin Virgo, ni equilibrar dicho eje o energía sin trabajar al unísono con ambos, pues cada pieza de la maquinaria de Virgo es esencial para el funcionamiento del todo que simboliza Piscis. El plenilunio en Piscis se producirá l 14 de septiembre, mientras Mercurio entra en Libra y su mejor amiga, Venus, lo hace horas después. No podemos olvidar que Neptuno es la octava superior de Venus, y que el deseo que ésta simboliza es como un mar de fondo que de pronto se alza en busca de más vida, o más muerte, ya que si no hemos trabajado e integrado nuestra Luna natal, la pulsión venusina estará movida inconscientemente por la necesidad lunar, y el capricho surgirá en forma de satisfacción inmediata con toda clase de comportamientos destructivos, cuyo único fin será evidenciarnos un vacío que tendremos que ser capaces de sostener por nosotros mismos. En dicho mes, asistiremos a la tercera cuadratura de Júpiter y Neptuno que resuelve la tensión planteada durante su periplo. Esta cuadratura tendrá un impacto mayor en aquellas Cartas Natales en las que se añada un tercer planeta en signo mercurial como punto focal creando una T cuadrada haciendo que las retrogradaciones de Mercurio a lo largo del 2019 sean especialmente relevantes, ya que tanto Virgo como Géminis, son los signos opuestos, respectivamente, a Piscis y Sagitario. La vibración baja de este aspecto puede cerrarnos en el dogma y en los mecanismos de evasión que hemos aprendido, siendo en este caso un aspecto que nos llevará a perder una gran oportunidad de crecimiento y de materializar un sueño. A nivel personal, este aspecto desplegará su experiencia en función de las áreas natales que afecte en el mapa natal, pudiendo traducirse en su baja vibración en infidelidad, engaño, mentiras, comportamientos adictivos y actitudes testarudas y cerradas en materia de relaciones que acarrearán la pérdida de oportunidades, de crecimiento y de algunas personas o, en su alta vibración, a la consolidación o creación de vínculos con personas “maestras”, con un sistema de valores y creencias tan enriquecedor y nutritivo, como elevado, a través de las cuales accederemos a un sinfín de oportunidades de crecimiento y expansión que traerán de su mano.

El clima general nos invita a cerrar los ojos para soñar y conectarnos con ese sueño, pero no como una vía de escape para huir de la realidad, sino con el propósito de hacerlo tangible y materializarlo mediante la férrea voluntad y compromiso para con nosotros mismos disolviendo las barreras, creencias limitantes y pensamientos que nos han alejado de éste, susurrándonos continuamente “que no es para nosotros” y haciéndonos sentir “no merecedores de ello”. El reto se halla precisamente en sentirlo, pero sobre todo, en vivirlo, en manifestarlo desde una profunda sensación de merecimiento y abundancia que nos conecta con nuestra verdadera esencia y, por ende, con nuestro potencial creador y alquímico.

Con Neptuno como principal protagonista en la comunión del Sol y la Luna, y Mercurio, regente de Virgo, su opuesto complementario retrógrado en el signo del novilunio, es más posible que nunca ver con los ojos del alma, escuchar y sintonizar con el idioma universal del amor conciliando y sanando la fragmentación interna para elevar consciencia, aumentar nuestra vibración y que las almas afines puedan darse la mano con nuevas formas de sentir y de relacionarse desde la libertad y el merecimiento y no desde la necesidad y la carencia (Urano en Tauro y Nodo Norte en Cáncer).

 

Sin tiempo, ayer es hoy al igual que mañana.

Sin espacio, allí y aquí son un único lugar.

No hay reloj, no hay calendario.

No hay distancias que separan.

Se superpone la historia. El pasado es presente y futuro.

Todo es uno.

No hay unidad de tiempo.

No hay métrica para los versos.

La fantasía se torna realidad.

Y la realidad, sueño.

 

“Todo es uno”, Mientras la tierra duerme, Dácil Rodríguez. Próximamente a la venta. 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *