Luna nueva en Aries: mis relaciones “y yo”

El cinco de abril a las 9:30 hora española se produce el primer novilunio en el signo de Aries sin que Urano se halle en su chispeante fuego, un tránsito que nos dejó un gran aprendizaje relativo a nuestro Yo, a nuestra verdadera identidad y al modo en que mostramos y afirmamos dicha identidad en el mundo.

 

El contexto de este novilunio se da entre dos lunas llenas en el signo de Libra, el cambio de movimiento de Mercurio y el tránsito de su regente, Marte, en el signo de Géminis, por lo que Mercurio se convierte en coprotagonista de esta lunación.

Un problema o conflicto no encuentra solución en el mismo nivel en que se generó, es necesario tomar perspectiva, elevar consciencia; vibración.

 

*Dualidad onda-partícula

 

Con Venus en Piscis hemos conectado “a otro nivel” o bien, hemos podido caer en el autoengaño en nuestros vínculos, algo que se manifestará con el correspondiente caos de aquello que no se sustenta en el próximo plenilunio en Libra o tomando decisiones, formalizando o alcanzando acuerdos y consensos en nuestras relaciones, ya sean personales, familiares o profesionales, ya que se trata de una luna llena bastante intensa que se da en grado 29 de Libra (grado crítico).

Las retrogradaciones de Mercurio nos ayudan a interiorizar, a pararnos a pensar antes de manifestar, con Marte en el signo de Géminis, ahora es cuando a través de nuestras acciones y hechos vamos a mostrar lo que hemos resuelto desde nuestro centro, conforme a quiénes somos realmente, integrando el aprendizaje de los errores que hayamos podido cometer para que éstos no se repitan.

De nada o poco valen los discursos mentales que tratan de grabar algo que no sentimos, que no conecta con nuestro Espíritu-Alma, pues son meras palabras que generarán aún más incoherencia y contradicción en nuestro día a día. El amor, el valor, el respeto y la honestidad, emanan desde dentro, y es así como logran manifestarse en la realidad cotidiana. La aparente necesidad de defendernos o hacer alarde de nuestra fuerza, resistencia, o de nuestro valor, ya implica una sensación interna de desventaja, desmerecimiento o de no ser suficientemente bueno, profesional, resolutivo, culto, inteligente… Sin embargo, cuando estamos seguros de quiénes somos, de nuestro valor, y no buscamos la aprobación externa, es algo que no se da, no sucede o, sencillamente, ni nos afecta, porque actuamos y nos movemos desde la coherencia hacia lo que queremos, merecemos y se nos presenta con total confianza y seguridad.

La cuadratura del novilunio con Saturno y Plutón en Capricornio en conjunción al nodo sur, nos lleva a reafirmar la identidad que hemos trabajado durante el tránsito de Urano en Aries a través del conflicto, de la tensión que provocan viejas identificaciones, etiquetas y creencias que provienen tanto de nuestra familia como de nuestro ámbito profesional, entorno laboral e incluso de la propia sociedad, pues éstas se han quedado pequeñas y nos encierran en una realidad limitada a nuestra zona geográfica, raíces, las leyes y normas jurídicas, la cultura popular; el deber ser que colisiona firmemente con el nuevo YO. Un aspecto de fricción que genera cierta frustración y freno, pero que nos impulsa a reafirmar nuestra identidad desde el interior, porque dicha identidad está en absoluto consenso y por ello, no es necesario entrar en luchas y juegos de poder que la sustenten para tratar de dominar manipulando a otros, sino que ganará en firmeza, solidez y respeto aumentando nuestra independencia, autonomía y poder personal sin dejar de tener en cuenta que formamos parte de un colectivo. Es precisamente la responsabilidad individual la que nos permite avanzar y abrirnos al cambio a un nivel global, pues si somos responsables de nosotros mismos, de lo que sentimos, pensamos y hacemos, y como no, de lo que manifestamos (relaciones, vínculos, contratos…), contribuimos y aportamos desde nuestro centro, frecuencia vibratoria y energía personal al avance que nos propone el nodo norte en Cáncer, sintonizando con personas que resuenan de un modo afín.

Aquello que nos obliga y somete será el maestro que nos lleve a conectar con el fuego del alma, cuya llama, nunca se apaga.

¡Feliz novilunio!