la luz al final del túnel

Luna llena en Escorpio: la luz al final del túnel

 

La Luna llena que se producirá en el signo de Escorpio, el domingo 29 de abril (madrugada del 30 en España), será la más intensa del año, no por sus aspectos, sino por su natural intensidad, conectando con aquello que comenzó a moverse en el mes de octubre preparándonos para la Luna nueva en dicho signo, la cual se produjo en el mes de noviembre.

La retrogradación de su regente, Plutón, y de Saturno en Capricornio, así como la de Júpiter en Escorpio, nos invitan a superar miedos e inseguridades que yacen bajo la capa superficial de la apariencia, y así lo sentiremos, pues Escorpio siente con total intensidad y profundidad. Un signo que no conoce término medio y que cuando ama, ama sin freno ni límite, con toda la luz y la sombra, aceptando las imperfecciones del otro. Un signo de profunda intimidad emocional y poderosa alquimia en su vibración más elevada.

Este plenilunio puede llevarnos a recuperar oportunidades, volver a conectar con alguien desde la emoción, no del análisis, pues el sentimiento no se puede forzar. Un momento radical, de sí o no, en el que veremos claro lo que nos importa, lo que es negociable y lo que no. Mantener o sostener aquello en lo que nos embarcamos y que se ha densificado haciendo que lo que es relevante pase a un segundo o tercer plano, no sirve de nada, y la Luna Llena nos motivará a soltar de una forma muy clara y evidente, casi como si pusiera un foco sobre aquello que “debe morir” en nosotros o en nuestra vida, ya sea un hábito, una rutina, un patrón de conducta, una situación, una relación, un trabajo, una apuesta…

La Luna llena en Escorpio marca el final de un ciclo que comenzó en noviembre de 2017, cuando Júpiter estaba entrando en el signo de Escorpio convidándonos al crecimiento, y el crecimiento, duele, si no, que se lo pregunten a la langosta cuando muda el exoesqueleto. Avanzar supone dejar atrás para poder seguir adelante; para evolucionar. Y lo que desechamos será algo que tocó nuestras zonas más oscuras, que nos enseñó a soltar. El sufrimiento viene definido por el apego que se presenta al dolor y al sentimiento de traición.

“Hay un momento, en todo luto, en el que debemos permitirnos dejar de sufrir. Parece lógico tratar de desprenderse del dolor, sea el que sea, pero no siempre la mente escoge ser práctica. Parece que si dejamos de sufrir, olvidamos, que se desharán los recuerdos como si el dolor fuese lo único que mantiene el amor que hubo, el que aún hay. Y desenredar ese nudo es hacer de la nueva vida casi una traición”.

De la novela, ¡Una vida, por favor!

No hace falta ni tiene sentido guardar rencores: estás donde estás gracias a cuanto ha sucedido y cada revés encierra una oportunidad de crecimiento, de integrar el poder personal.

“Estás aprendiendo a vivir según tus normas, a ser fiel a lo que crees y a lo que amas. Lo entenderás del todo el día que sepas que puedes ganar o perder y que eso, realmente, no importa. Porque vivir así supone saber que, suceda lo que suceda, sabrás usarlo a tu favor. Y esa manera de vivir y de sentir, ya es la única manera que tienes de hacerlo: tu manera, y eso es más tú que cualquier otra cosa”.

De la novela, ¡Una vida, por favor!

Este torrente energético disponible, también puede canalizarse en forma de obsesiones o el afán de posesión a través de la intensidad, pues la Luna llena en el signo de Escorpio es la Luna más intensa de todo el año, ya que lo que bulle bajo sus profundidades hará tambalear los cimientos de cualquiera evidenciando cuanto debe morir, transformarse o transmutarse. No obstante, esta lunación, nos regala momentos para intimar, para mantener conversaciones al desnudo y al descubierto, con toda la luz y la sombra, aceptando la imperfección propia y la ajena aumentando con ello el sentimiento de conexión con personas de las que nos habíamos alejado propiciando una nueva oportunidad en la que se partirá de cero en la relación. Por otro lado, Quirón en Aries ya empieza a hacerse sentir, mostrándonos la inactividad frente a lo que queremos, los roles de víctima que asumimos y que cercenan nuestro potencial, así como ciertas sensaciones de incapacidad o dolor frente a guerras pasadas.

Si este plenilunio cae en Casas de amor y compromiso (Casa V o Casa VII) prepárate para un despertar, un nuevo comienzo, pues resurgirás cual ave Fénix finiquitando un tema relacionado con hijos o amor del mejor modo posible, una relación que pasa al siguiente nivel materializándose aquello por lo que has estado trabajando estos últimos meses. Las lunaciones y tránsitos tienen una importante conexión entre ellos, por lo que es fundamental comprender lo que nos cuentan a nivel personal para dirigir y enfocar la energía que depositan con consciencia. Para desvelar cómo afecta individualmente dicha energía es preciso conocer la Carta o Mapa Natal de la persona, para ello es posible solicitar una cita presencial o vía Skype con un astrólogo a través del formulario de contacto de esta página o enviando un email a info@dacilrodriguez.com

Obtener algo nuevo, eso que tanto deseamos, implica soltar: “hacer sitio en el armario”. Y no es que vayamos a obtenerlo “ya”, pero si queremos trabajar para lograrlo, con firmeza y constancia, al estilo Tauro, habrá que dedicarle tiempo, energía.

“La existencia de esa falda en mi guardarropa era absurda. Siempre que trataba de ponérmela, me hacía daño. Me quedaba apretada, me hacía un trasero horrible, era difícilmente combinable y la tela me provocaba una urticaria que me duraba semanas. La decisión de desprenderme de ella, y del tortuoso apego que me vinculaba a la misma, no estuvo basada en el orgullo o la soberbia, simplemente, no me valía y poco a poco fue relegada a cajones secundarios hasta el punto de acabar metida en una caja, ocupando un espacio en mi trastero que empezaba a necesitar. El hecho de relegarla a otros cajones secundarios supuso una especie de pique, pues la falda carecía de su propia valoración y requería de una estima externa que yo no podía proporcionarle, por lo que la pataleta se camufló a través de continuos mensajes a destiempo, que trataban de mantener algo que, ya, ni existía. Como no formaba parte de mi fondo de armario, cuando la encontré escondida en él, la metí en una caja y la bajé al trastero. Y cuando me decidí a limpiar el trastero en busca de espacio, la regalé. Y esa donación provocó una ola de ira que pretendía proclamarse victoriosa de a saber qué. Si me pongo en el lugar del ego de la falda comprendo el berrinche. No obstante, yo no veía el hecho desde el ego y sí desde mi corazón. Agradecía enormemente su paso por mi armario, aunque no fuera de mi talla o me quedara mal, hizo su labor: evidenciarme que no era para mí, que no me favorecía en absoluto y que no debía empeñarme en un usar una talla distinta a la mía. Esa falda sería perfecta para otra persona y concedernos esa libertad mutuamente, era un hermoso regalo.

Admitir que no somos importantes para alguien es una cuestión, que desde la mente, se torna sumamente difícil de aceptar, ya que, automáticamente, la asociamos a nuestra valoración. Si consideramos que alguien nos infravalora, nos sentimos frustrados, nuestro ego se siente amenazado y comenzamos a proyectar en el otro, causante de todos nuestros pesares, nuestro malestar, y entramos en el contaminante juego de la manipulación. Desde la mente, si demandamos algo y no lo obtenemos, quien no nos lo proporciona, se convierte en el malo de la película. Y para que haya un malo, tiene que haber un bueno; una víctima y un verdugo. Ahí es cuando la manipulación, a través del autoengaño, hace acto de presencia y comenzamos a interpretarlo todo de forma que nos ayude a que el malo sea más malo y nosotros más buenos”.

De la novela, ¿Dónde está el hombre de mi vida?

Un momento excelente para limpiar y desechar cuanto ya no es útil. Viajar con poco equipaje aligera el viaje y hace más cómodos los traslados. Deshacernos y eliminar todo aquello que ya cumplió su propósito vital para poder asumir nuevas estructuras y formas que nos brindará en breve, el 15 de mayo, Urano en Tauro, cuyo regente, Venus, en el signo de Géminis nos incita a escoger nuestras batallas, en qué invertimos nuestra energía y recursos permitiéndonos ver las dos caras de la moneda. Y el trígono de Sol y Saturno, a comprometernos para lograr resultados sólidos entorno a los últimos meses del año. Y es que, el que trabaja, no solo logra, también, disfruta, pues todo esfuerzo presenta su recompensa, y cuidar de la planta nos permite disfrutar de la flor, de su belleza y aroma o saborear el fruto, y eso solo depende de nosotros.

La Luna llena en Escorpio puede ser una especie de luz al final del túnel, y para aquellos que han bajado al sótano y transitado el Hades, es un momento de máxima iluminación y claridad.

¡Feliz plenilunio!

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