Los cinco reinos

 

En el planeta que habitamos existen cinco reinos: el Reino Mineral, el Reino Vegetal, el Reino Animal, el Reino Humano y el Reino Dévico.

El Reino Mineral nos aporta la vida que sustenta a los restantes reinos como es el caso del agua. El agua es purificadora y transmutadora. El agua pura, cristalina, simbolizada por el signo de Cáncer, es sanadora y regeneradora tanto para el ser humano como para los restantes reinos. Podemos vivir sin alimentarnos cuarenta días, pero no podemos vivir sin agua. De igual modo el agua del mar (simbolizada por el sanador signo de Piscis) transmuta y disuelve; sana, aunque la contaminemos y la ensuciemos, ella todo lo transmuta, todo lo transforma y purifica (Escorpio). En la medida en que más colaboremos con este reino, surgirán manantiales de agua cristalina que nos purificará, así como yacimientos de otros minerales, pues el fin de este reino, como todos, es colaborar con los restantes reinos y con la Madre Tierra.

El Reino Vegetal nos aporta nutrición, sanación y belleza. Su armonía genera belleza, equilibrio; salud. Las plantas y vegetales se tornan curativos y su armonía nos aporta equilibrio y bienestar. Son dadores, dan, ofrecen… aunque sean envenenados por el ser humano, no dejan de dar, de colaborar. En la medida en que colaboremos con este reino, obtendremos de éste todos los nutrientes necesarios, todas los remedios efectivos para calmar dolencias y regenerar el organismo, toda la armonía y belleza que aporta el equilibrio, el bienestar y la salud.

El Reino Animal es ejemplo de fidelidad. El Reino humano ejerce una tiranía de consumo, para alimentarse y adornarse, sobre este reino. Vamos hacia una evolución superior y actualmente estamos inmersos en una transición planetaria, cómo hacerlo asesinando, maltratando, vejando y humillando a nuestros hermanos los animales, cuando dicho reino está colaborando con su amor y su vida a nuestro propio progreso y al de la Madre Tierra. Hemos creado un karma con este reino que es necesario equilibrar. Tenemos que ser un estímulo para la formación del Alma en ellos. Los animales nos muestran una fidelidad que pocos humanos son capaces de sentir. Son numerosas las historias y reportajes que nos muestran y demuestran esa fidelidad extrema, ejemplo para nosotros. Los animales transmiten un tipo de Amor superior, del reino en sí, al completo y en su totalidad, al poseer un Alma grupal.  El Amor humano cuando se desliga del todo es individual, egoísta, y deja de colaborar mientras que en el reino animal existe un espíritu de fraternidad y colaboración. Pese a ser humillados como vehículos de carga, maltratados y vejados, no dejan de colaborar. En la medida en que colaboremos con ellos, obtendremos una mayor cohesión con el resto de reinos y con la propia humanidad alcanzando una fraternidad universal como habitantes del planeta Tierra y una parte importante, como todos los reinos, de la vida universal.

El Reino Dévico o Elemental compone la forma, crea. Cuando el ser humano crea, pinta un óleo o compone una pieza musical, lo hace a su manera, no para crear belleza, sino por otras muchas razones. El reino dévico sólo lo hace para generar y crear belleza, equilibrio y armonía. Cuando participa de la forma del reino vegetal para formarlo, su conciencia no pretende realizarse como creadora, ni por ambición propia, tampoco influir en ella. Crea una flor no porque sea bonita, sino porque con ella dignifica la vida, lo divino. El reino humano no expresa su capacidad creativa para aportar belleza al mundo o dignificar la energía creadora, lo hace por ego (búsqueda de aprobación, mérito, status, poder…). Existe muy poca música, por ejemplo, como sentido de la creación, la mayor parte de lo que se compone a nivel musical es creado para la realización personal e individual, en busca del logro, el reconocimiento, etc.

Nuestra tarea no es destruir estos reinos, sino colaborar con ellos para que éstos puedan entrar en otros planetas y reinos, visibles o invisibles, que existen. Los diversos reinos se abren para recibir especies que no son terretres. Por ejemplo: las abejas no son propias de la Tierra, vinieron llamadas por la Naturaleza terrestre. Una colmena original (no las que crean los apicultores) es un ejemplo de vida colectiva, vinieron como impulso de otro planeta más evolucionado para enseñarnos ese arquetipo de vida colectiva y su inteligencia vincular. La forma en que son explotadas y tratadas ha hecho que las abejas se vayan retirando a otros mundos, no encarnando en este planeta hasta su extinción (que es lo que suele suceder).

Tomar conciencia de ello es fundamental para la transformación humana y la consiguiente transición planetaria. La mayor parte de la humanidad proviene de otros mundos, es muy variada y con diversos niveles evolutivos, por eso se requiere trabajar profundamente en la conciencia individual para influir en la colectiva. Si entramos en una línea de humanidad individual que colabora y no usufructúa a los restante reinos, aportaremos a la conciencia colectiva; si cada uno de nosotros toma conciencia,  ayudará a disolver los egregores colectivos del inconsciente y equilibrará karma. De este modo, no sólo evolucionará la humanidad, sino los restantes reinos y el propio Universo-Tierra. La inconsciencia genera un desequilibrio que implica un alto precio. El reino humano debería llevar a estos reinos a reinos superiores a través de ellos mediante su servicio al reino humano, el cual se enriquece y va trascendiendo su propia conciencia, elevándose e introduciéndose en niveles superiores siendo conductores de dichas energías. Cuando ingerimos un vegetal, se incorpora en nuestro organismo, en nuestras células, en nuestra energía… Del mismo modo, nuestra energía, como canales que somos, se transmite a los restantes reinos con los que convivimos en el planeta.

Cuanto mayor sea nuestra comunión interna, mayor será la conexión con los mundos suprafísicos, absorviendo tales energías que serán dadoras de luz a los restantes reinos.

 

Cada reino existe para servir, para colaborar.

 

Pregúntate:

  • Qué hago para servir al reino humano, a los reinos infrahumanos y a los reinos espirituales.

Los reinos espirituales son omnipresentes y habitan en todos los reinos, en todo cuanto existe y vive. El ser humano es un conducto de la energía espiritual para el reino animal.

Ábrete a una vida más amplia, a una conciencia mayor que es la conciencia planetaria propia de la transición.

Sólo nuestra conciencia puede abrirnos a ello, de lo contrario, sufriremos ante lo mundano (mente/emoción/cuerpo), en lugar de nutrinos de lo universal e inmortal (Espíritu/Mónada).

El ego es separatista, pero la humanidad es un núcleo de fraternidad y unidad; no de separtividad. Ese es el fin de la humanidad; regresar a la Unidad.

La humanidad intraterrena está más evolucionada, pero no consigue unirse con la humanidad que está en la superficie, ya que ésta no cree en ella. Si no podemos unirnos con lo que está bajo la superficie, cómo unirnos con todos. (Esta humanidad intraterrena no es física ya que su nivel evolutivo superior implica una sutilización de la materia densa).

 

Los reinos no son elementos de comercio y explotación, son vida, y toda vida es sagrada; toda vida es un acto de amor.

 

2 comentarios en “Los cinco reinos

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