Cerrando ciclos

 

Para un corazón de voluntad férrea la ausencia une y el tiempo, arregla.

He dejado atrás el momento de la duda. ¿Sabes cuándo es? Es el momento de un viaje en que resulta más largo y costoso volver al punto de partida que continuar hasta el final. Igual que… ¿recuerdas cuando aquellos astronautas tuvieron problemas? Iban hacia la luna y algo salió mal, no sé, alguien metió la pata y tuvieron que hacerles volver a la Tierra, pero habían pasado el punto sin retorno. Tuvieron que dar toda la vuelta a la luna para volver y estuvieron sin establecer contacto durante horas. Todo el mundo esperó ansioso a ver si aparecían por el otro lado un puñado de muertos metidos en una lata. Y así estoy yo. Estoy en la otra cara de la luna, incomunicado. Y todo el mundo tendrá que esperar hasta que aparezca. Este es un fragmento de la película Un día de furia. Lo recordé al empezar a ver la primera temporada de una serie basada en un viaje en el tiempo que lleva a cabo su protagonista a través de un monumento megalítico tipo crómlech durante su viaje a Escocia. Allí deja a su marido y viaja doscientos años atrás agradeciendo su gusto por la historia y la geografía, así como al haberle prestado atención a la cuidada reconstrucción del árbol genealógico que su marido estaba realizando tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Así estoy yo. No como el protagonista de Un día de furia, al que la tensión de su palpitante frustración le hace enfrentarse a las adversidades con violencia, no, así no. Yo estoy como esos astronautas, en la otra cara de la luna. O como la protagonista de Outlander, buscando la forma de salir de esos dos siglos atrás y regresar a su presente, un presente que se evapora ante su ausencia cambiando el futuro, recreando continuamente el pasado, perdiendome esta vida…

Existe un punto de no retorno en el que continuar o volver atrás no es lo mismo, en el que las consecuencias y las variaciones, la distancia y duración, son totalmente diferentes. Lo más curioso de todo esto es que, aunque solo sea un paso el que te desmarca del meridiano, la voluntad se empeña en seguir adelante y no hay vuelta atrás. Lo cierto es que cuando retrocedes varios siglos en el tiempo al estilo Outlander o desapareces en la cara oculta de la luna Un día de furia, ya sabes que nada, nunca, podrá ser igual.

Cerrando un gran ciclo.

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