Fuerzas en tensión; Urano en Tauro

 

Aparentemente la vibración del planeta Urano con el signo de Tauro no es compatible, pues allí el planeta encuentra su caída al querer movilizar una energía demasiado repentina, brusca e inconstante para un guión tan lento, estable y predecible como el de Tauro, que simpatiza muy poco con los cambios, reproduciendo la monotonía y rutina que precisa para asegurar los resultados y sentirse a salvo. Urano afecta generacionalmente a los campos en los que el pueblo se rebela contra el orden establecido y lo que confiere la forma de dichos cambios es el signo que transita, por lo que Urano, el dios del cambio, a través de Aries, cuyo regente es Marte, el dios de la guerra, encabezó enérgicas luchas y un atropellado fanatismo, iniciando con ello un nuevo despertar social. Transitando el signo de Aries nacieron nuevos movimientos políticos que provocaron que el mundo, tal y como lo conocemos, convulsionara, ya que en su intento por romper con lo establecido, algunos sucumbieron cayendo en aquello que tanto criticaban. Cuando dos fuerzas se enfrentan por un mismo objetivo, inevitablemente movilizan a la sociedad. Algo que debería hacernos pensar, pues la historia nos ha mostrado las penosas pérdidas que puede conllevar un impulso o movimiento que surja de forma repentina o violenta. La última vez que Urano transitó este signo vivimos la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, Inglaterra se presenta dividida por el Brexit, en España tenemos un conflicto declarado con Puigdemont y Podemos, el Daesh desatando el terror mundial, Trump y Kim Jong Un esgrimiendo la espada láser de sus egos y una larga lista de conflictos con nombre y apellidos en los que las nuevas tecnologías se tornan imprescindibles evidenciando la necesidad de cambio y permitiendo a su vez otras formas de control. Visto el panorama cabe esperar un ciclo cuanto menos, tenso, que podría traducirse como una transformación de la materia en la sociedad.

Urano en Aries dio los primeros pasos, y los primeros pasos siempre son tan valientes como torpes siendo prácticamente imposible que lo que quiere echar a correr en su impulso sea, simplemente, capaz de sostenerse en pie. Por ende, lo que podemos esperar de su paso por las fértiles tierras de Tauro, sean sus pisadas; la materialización del aguerrido impulso de cambio. Lo idóneo es que este se produzca de forma paulatina, sin prisa, pero sin pausa, sin caer en la represión y al mismo tiempo, sin atentar a la seguridad individual con tropiezos y caídas innecesarios. Una labor complicada cuando quien camina es el progreso exigiendo a gritos un salto de dicha magnitud, pero, con paciencia, todo es posible. Una excelente oportunidad para que ciertos cambios iniciados por Urano en Aries se asienten, consoliden y apacigüen dando los merecidos frutos al entrar en Tauro, pudiendo generar verdaderas revoluciones artísticas, en el sistema de valores y en las estructuras financieras. El impulso uraniano, que no se detiene ante nada y ante nadie, máxime si se pretende ponerle freno, encontrará a través de la tensión, una manera más próspera y tranquila de materializar los cambios necesarios durante un camino que concluirá en 2026, cuando pase al signo de Géminis. En ese entonces las ideas, formas de pensamiento y comunicación, nos sorprenderán con la liberación de sus avances y novedades, despertando una auténtica y genuina curiosidad masiva al descubrir y explorar un territorio que se nos presentará con un sinfín de herramientas y posibilidades.

No hay que obviar que Urano simboliza la liberación de las cadenas que atan al individuo a cualquier precio y que Tauro se pone las cadenas en pro de la seguridad, lo cual sugiere que la impaciente y urgente ruptura con lo establecido iniciada en Aries asuma consistencia paulatinamente, sin ninguna premura, con el fin de otorgar una mayor seguridad colectiva corrigiendo comportamientos erráticos que caerán por su propio peso. Las resistencias y desafíos que Tauro le planeará a Urano se deben a que este planeta tan idealista no se maneja en el plano de los límites, estructuras y necesidades del mundo físico, pero Tauro sí. Y él se encargará de recordarle que esos proyectos que diseñó en su mente o esos cambios que decidió realizar, exigen tener en cuenta ciertos aspectos y detalles que, con el entusiasmo que Aries le proporcionó, pasó por alto. Tauro nos recuerda que podemos manifestar los cambios dándoles una forma estable y confiable, más afín a las reglas de este plano, cultivando la paciencia, la perseverancia y la organización, comprometiéndonos, priorizando, estructurando y asentando.

La energía de cada signo cumple una función específica dentro de la evolución de la humanidad, y en el caso de Tauro, esta nos ayuda a manejarnos en el plano de la materia mediante la constancia, invitándonos a desarrollar las habilidades con las que debemos contar si realmente deseamos que lo iniciado en Aries, no se vaya con él. Ese es el principal regalo que Tauro viene a entregarnos en esta etapa evolutiva (tanto de forma individual como colectiva); aportándonos la comprensión de que todo proceso creativo debe tomar una forma, siendo imprescindible respetar los tiempos naturales que dicho proceso demanda, así como contar con las herramientas y recursos precisos si se desea que el resultado sea el óptimo, el que se espera. Podríamos decir que Tauro conoce los ritmos naturales que implica el proceso de cocción, mostrándonos que los mejores platos se cocinan a fuego lento, que la impaciencia no es buena consejera y la ignorancia muy osada. El don de Tauro es la paciencia, pues todo tiene una razón, un tiempo y un orden. Tauro vibra de un modo afín a la energía de la Naturaleza, por lo que también cabe esperar que durante los próximos 7 años nuestra relación y respeto hacia ella crezca y se fortaleza, y muchos de los avances que Urano plantee estén enfocados a establecer una mejor relación modificando el modo en que nos conectamos con las distintas formas de vida.

Individualmente el paso de Urano impactará en el terreno personal según el área en la que se localice el signo de Tauro en el mapa natal, así como los aspectos que desate hacia otros planetas o puntos de la misma. Para ello, puedes concertar una cita presencial o vía Skype con un astrólogo a través del formulario de contacto o enviando un email a info@dacilrodriguez.com

Algunos cuestiones a tratar durante este periodo se orientarán a despertar, revolucionar o cultivar el valor personal, a un cambio en la estructura de valores y recursos internos, a liberar capacidades productivas, creativas y artísticas o a una modificación en la forma de obtener recursos materiales o gestionarlos, incluso experimentando nuevos modos de nutrirnos y nutrir a otros  que nos proporcionen mayor seguridad y estabilidad tanto a un nivel personal como a la hora de relacionarnos. Estos cambios pueden verse frenados u obstruidos por la necesidad de resistencia natural a los mismos que presenta el signo de Tauro, generando un intenso conflicto que podrá emerger de forma repentina en pro de su propia liberación.

Gracias a Aries recibimos el impulso necesario para iniciar, en breve, el 15 de mayo, Tauro nos volverá más realistas y nos pondrá manos a la obra trabajando en aquello que comenzamos para que cobre forma y dé sus frutos: es tiempo de arar la tierra, de sembrar, abonar y cuidar la semilla que germina para que crezca. De regar las flores y plantas, de disfrutar de su belleza. De conectarnos con la naturaleza y sus ciclos. De cultivar nuestras habilidades y descubrir algunas nuevas. De materializar el cambio que necesitamos en equilibrio y armonía con el todo; con el placer y la paz que regala el poder disfrutar de lo que está bien hecho, aguantando las tormentas y siendo constantes.

 

Copyright © – Todos los derechos reservados.