Desde el Alma

Comenzamos a prepararnos para la próxima Luna nueva en el signo de Aries, la chispa del Alma. La Luna va perdiendo luz y nos invita al recogimiento con un Cuarto Menguante en el signo de Capricornio, el próximo jueves 28 de marzo, un día perfecto para negociar y avanzar eliminando parte del “deber ser” que ostenta este signo y que alberga el nodo sur de la evolución al que se une el primer planeta en tránsito, Plutón, y esto nos llevará a conectar con nuestro verdadero poder personal, el cual, dista mucho del control, la manipulación o los juegos y luchas de poder; de hacer daño antes de que nos lo hagan, de golpear en el punto que percibimos más débil en el otro por miedo a ser heridos, al contrario, se trata de hacer de nuestra vulnerabilidad, nuestra fuente de fortaleza mediante contactos, vivencias y experiencias intensas, íntimas y profundas como catalizadores de cambio. Pero todo esto depende de nuestras intenciones.

La intención se asocia al momento de novilunio, porque nuestro consciente e inconsciente, energía femenina y masculina, voluntad y emoción, se unen. Es el instante en el que vamos hacia dentro y nos conectamos con nuestro Espíritu-Alma para que sea quien guíe nuestras acciones y cumplir nuestro propósito vital. También el momento en que las almas comulgan, se unen y renuevan sus compromisos.

Manifestamos desde la intención, pero ¿qué significa e implica?

-La intención no es un plano mental, es la mente la que está al servicio de nuestro Espíritu-Alma, al igual que lo está el cuerpo como vehículo para esta encarnación. De nada nos vale argumentar algo desde la mente, repetir a otros que nos amamos, valoramos o respetamos si no lo sentimos ni vibra con cada célula . Y es aquí donde manifestamos incongruencias que reflejan la incoherencia de nuestro plano mental, pues insistimos en repetirnos que nos amamos, respetamos, cuidamos o prestamos atención cuando no es así.

-Cuando tomamos una decisión desde la mente, nos sentimos inquietos, revueltos, no existe la tranquilidad que regala la coherencia y que hace que nuestras acciones fluyan de una forma natural, así como nuestras interacciones. Recurrimos a las estrategias, técnicas de manipulación o agresivo-pasivas, control del otro, chantaje, victimismo… que dicta nuestro ego. “Necesitamos ponernos en nuestro sitio o establecer límites externos, señalar a otro como culpable porque le exigimos algo que “no nos da” y el trabajo se hace “cuesta arriba” porque no lo sentimos y eso nos revuelve aún más, nos pone tristes, ansiosos, nos enfada, nos bloquea…, pues sabemos que hay algo que no estamos haciendo por nosotros: escuchar nuestra voz interna.

-El discurso mental no es el discurso del alma. De ahí que la meditación y diferentes técnicas nos ayuden a apagar el ruido mental para re-conectarnos, y desde ahí, desde nuestro centro, embriagados por la paz y serenidad que éste nos regala cuando estamos conectados, decidir y actuar, poniendo la mente a nuestro servicio.

-El ego mide, cuenta, crea distancias, raciona y confunde: exige. Y nunca, ni tú mismo ni nadie, estará a al altura de sus exigencias.  El Espíritu-Alma, entiende, integra, acepta, fluye y crea oportunidades desde el amor.

-Cuando de tu inconsciente emana falta de amor, da igual lo que repitas o digas a otros o las mentiras que te cuentes tratando de convencerte que es así. Es la realidad, el espejo que te devuelven los demás, el que te desvelará la auténtica verdad si te atreves a mirarla y verla con los ojos del alma, pues no hay víctimas ni verdugos, sencillamente, maestros y lecciones que aprender y el paso de cada persona por nuestra vida, por mucho que no haya tenido un papel agraciado, es motivo de celebración y gratitud.

-Si te repites constantemente desde la mente que “no debes aguantar esto o aquello”, si sientes que otros te usan o abusan, párate y mira la situación con los ojos del alma cerrando los físicos, y cambiará tu perspectiva. No es una persona o una circunstancia la que nos hace daño, sino cómo la vemos. Y a veces nos obcecamos en creencias limitantes que nos impiden ver la oportunidad que se presenta para nuestro crecimiento. Recuerda que toda incomodidad es una oportunidad.

-Cuando señalamos con un dedo a otro con un gesto, tres apuntan hacia nosotros. Por eso es importante conectarnos y saber descifrar lo que con esa situación tratamos de decirnos.

Podemos insistir en querer manifestar una relación de pareja o querer compartir, pero evidenciamos una realidad en la que hay mucho Yo y poco Nos, o viceversa. Cuando nos forzamos a tener un espacio solo nuestro, porque es lo que procede, pero no lo disfrutamos sino que acaba siendo una vía de escape “para no sentir la incomodidad, la separación o la confusión”, deja de ser un espacio válido. Y entra en juego la satisfacción inmediata y el reemplazo, la búsqueda desesperada de otra persona, de aprobación, de una actividad o un contacto que mitigue la incomodidad, “la necesidad”, pero ésta será una satisfacción efímera (pan para hoy y hambre para mañana), pues no se está trabajando, yendo a la raíz, lo cual nos permite no solo crecer sino lidiar y negociar con el otro fortaleciendo los puntos en común, la afinidad y resonancia que creará a su vez algo real, sólido y duradero.

-“Si yo no hago, porque tú no haces, ni doy, porque tú no das”, ¿desde qué punto te estás vinculando?

-El amor viene desde dentro, al igual que el respeto, e incluso los límites. De nada sirve bloquear a alguien de una red o poner distancia, si no emana de tu interior. El “no” es algo que emerge desde dentro, un consenso en el que tu mente y tu cuerpo sintonizan con dicha energía, y mientras no sea así, de nada valdrán los kilómetros, la ausencia de comunicación, “el contacto cero”, o cualquier tipo de técnica mental: hay una lección a integrar que proyectamos en ese otro y no la resolvemos, y si no nos atrevemos a atravesar ese proceso, vendrá “el mismo perro con distinto collar”.

 

No se trata de tener múltiples opciones entre las que elegir, sino de liberarse de lo que nos limita y amar con libertad para vivir en la verdad. Esa es la verdadera abundancia, la cual abre todo un universo de posibilidades. Atravesar este proceso es incómodo y rasca cual etiqueta en la camisa. Donde detectes incomodidad, ahí está tu miedo, tu inconsciente y tu trabajo personal, y si amas con miedo vives y te relacionas desde la necesidad y la carencia. 

La entrada, hoy, 26 de marzo de Venus en Piscis, tras el tránsito del Sol, y la retrogradación de Mercurio en el último signo del zodíaco nos lleva a conectar con el alma, a sintonizar con aquellos que vibran de un modo afín; simboliza el vínculo de las almas compañeras, de aquellos con los que tenemos un camino que recorrer cerrando una etapa y abriendo un nuevo capítulo, de conexiones más allá de lo físico y lo mental. Venus en Piscis suelta y deja ir en nuestros vínculos aquello que ya cumplió su función en nuestra vida y nos evidenció la lección que durante tanto tiempo nos negamos a aprender, encerrándonos en un ciclo de repeticiones en nuestras relaciones. Ahora, llega la gran oportunidad de liberación con el aspecto a Urano en Tauro y lo sentimos dentro, muy adentro. Pero como toda oportunidad, existe incomodidad, y la liberación intempestiva, abrupta, rebelde o revolucionaria y el abandono, solo conecta con la baja vibración de este aspecto, que nos pide estar muy conectados para actuar desde nuestro centro en equilibrio y armonía para evolucionar y crecer a través de nuestros vínculos y así, mantener relaciones más plenas y sanas desde el AMOR y no desde el ego.

Hasta el próximo 20 de abril, momento en que Venus ingresa en Aries, un día después del segundo plenilunio en Libra, estaremos trabajando en nuestra relaciones, vínculos y compromisos, en el Yo, el Tú y el Nos, y por mucho que nos neguemos, la energía nos impulsará a movernos en dichos términos.

-Cuidado con las expectativas y la desconexión de la realidad. Es la baja vibración de Venus transitando por Piscis: el idealizar y ensalzar a alguien que se presente. No será oro todo lo que reluce, sobre todo, porque este es el indicador de nuestro escapismo y de no querer afrontar una situación que nos tiene revueltos para escondernos de nosotros mismos, del otro, y de esa incomodidad con la que no queremos lidiar, porque en el fondo, nos negamos a salir de la zona cómoda y tomar la oportunidad.

-Ojo con las fantasías e idealismo sin base ni acción para ver a otros o a ti mismo según conveniencia, con desear difuminarnos y perdernos en personas o sustancias que nos anulan. Aquí se confunde necesidad con deseo y se vibra en capricho. Lo idóneo es canalizar esta energía hacia un trabajo de valoración personal.

-Sé comprensivo y respetuoso contigo si te equivocas, y con los demás, todos lo hacemos.

-Comunícate. Es un momento excelente para las conexiones y para hallar tu propia verdad a través del diálogo, también para alcanzar acuerdos y consensos y llevar una relación al siguiente nivel, para conectar con el alma, profundizar, intimar y descubrir nuevas afinidades.

-Las luchas y juegos de poder solo ponen en evidencia tu propia lucha interna, la necesidad imperiosa de reconciliarte contigo, de escucharte, de seguir, al fin, los latidos de tu corazón y atreverte a conjugar el verbo amar y confiar en ti, en la vida y en quienes has manifestado en ella. El poder personal y la libertad requieren responsabilidad.

-Deja ir a aquellos que ya cumplieron su función en tu vida y con los que tu alma ya no resuena, que en lugar de enriquecerte y empujarte a ser tu mejor versión, te limitan.

-Apuesta, confía y sé honesto con aquellos a quienes quieres. Suelta el control, permite que todo fluya, di y haz lo que sientes de verdad, sin que tus creencias y experiencias supongan un freno: libérate de lo que piensen, te aconsejen o esperen los demás, la peor traición es la que nos hacemos a nosotros mismos (Traicionarse). La aprobación te la das tú y te llena de plenitud cuando actúas en coherencia y sientes lo que quieres, quieres lo que sientes y te relacionas y vinculas desde ese punto. Es ahí cuando tu universo, tu Yo, se expande conectando con el otro para  generar el Nos, pues “cuando existe un diálogo verdadero se avanza hasta alcanzar el equilibrio, la tranquilidad aumenta, se refuerzan los lazos, crece el amor y se acortan las distancias con uno mismo. Lo que supone tener la conciencia tranquilidad, el alma limpia y el corazón abierto”.

 

*De la novela, ¿Dónde está el hombre de mi vida?, Dácil Rodríguez. Editorial Círculo Rojo, 2013.

 

El encuentro de las almas afines se intensifica obligándonos a integrar lecciones y a crecer reconociendo la oportunidad de liberación de un viejo patrón que nos impide crear bienestar a largo plazo si nos conectamos a la vibración más elevada. La baja vibración de este tránsito nos lleva a escaparnos, a evadirnos de la realidad en busca de una satisfacción efímera creyendo oír cantos de sirena que nos devolverán, una vez más, a la misma espiral. El resultado de cómo canalicemos esta energía durante las próximas semanas puede ser la plenitud, sanción de vícunlos, encuentros mágicos, compromiso, amor incondicional, relaciones sólidas y estables o desilusión, decepción, martirio, drama, tristeza, melancolía y apatía si desaprovechamos el potencial sanador que se nos presenta a nivel personal a través del otro.

¡Tú decides!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *