Torre Eiffel Dácil Rodríguez

Caminar es encontrarnos

Lloramos como lo hicieron los neoyorquinos, con la misma desolación y el mismo asombro que describe Scott Fitzgerald el día que inauguraron el Empire State. Miles de personas se subieron a lo más alto de aquel mundo y descubrieron que Nueva York tenía límites; que todo aquel amasijo de asfalto y luces de neón que creían un universo, solo era una ciudad.

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