Arrebol

Aries: la chispa de la acción

El 20 de marzo, con la entrada del Sol entra en el signo de Aries se inicia el año cósmico: la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur, aunque la presente transición planetaria (simbolizada en parte por Urano en Tauro y la Nueva Era de Acuario) implica el final de las estaciones y la unificación de las mismas en frío y calor.

Aries simboliza los primeros pasos, pues inicia el año astrológico y su energía se caracteriza por el ímpetu, la orientación hacia una meta u objetivo con pasión y vitalidad. El fuego ariano suele representarse mediante una cerilla, que prende y se consume rápidamente. Su energía resuena con el momento exacto en el que sentimos hacer algo (intuición), pero del mismo modo que ese sentimiento nos motiva, si no nos ponemos manos a la obra, accionamos, se va. Pero el fuego del alma nunca se apaga, es más, no es posible escapar del fuego de uno mismo; de la verdad.

La energía ariana es el impulso necesario que Tauro requiere para tener algo que asentar, y que emana de Piscis. Nos fundimos en el océano pisciano, en el todo, con objeto de retornar a la unidad. Emergemos del mar, cobramos forma y volvemos a disolvernos en él. Eso, básicamente, es lo que nos contarían ambos signos, que se unen mediante un semixétil repleto de sentido, en el que el planeta ubicado en el signo anterior impera sobre el siguiente, pues es en él donde halla ese significado en forma de oportunidad. No obstante la energía ariana y su fuerte concentración se identifica con la conjunción y la conjunción múltiple del estelium; el armónico 1; la fuerza de voluntad.

Podemos atribuirle a Aries no sólo el comienzo y el impulso que nos motiva a andar, a dar los primeros pasos, sino también el espíritu de superación; de crecimiento. Ya que el regente de Aries es nada más y nada menos que el emprendedor Marte.

La palabra que mejor simboliza a Aries es “acción” manifestando la esfera vital centrada en el YO por su coincidencia con la Casa I: el Ascendente o la Personalidad encarnada.

Como toda energía cuenta con una alta y baja vibración; luz y sombra; consciente e inconsciente. El signo de Aries bien integrado es entusiasta, vital, valiente, apasionado, fuerte, seguro, confiado, independiente, dinámico, rápido; resolutivo. Un líder centrado en cumplir su propósito que colabora con otros y establece alianzas sin jerarquía, en total y absoluta horizontalidad. No obstante, cuando Aries se encuentra en sombra o presenta desequilibrios se muestra aguerrido, dominante, egoísta, irritable, agresivo, intolerante, arrogante, brusco, impaciente, competitivo e inconstante generando una energía de confrontación, lucha y agotamiento vital, pues pasa a estar dominado por sus instintos más bajos e involutivos, bloqueando, de tal modo, esas habilidades naturales que el Alma es capaz de expresar.

¿Cuáles son esas habilidades, tendencias naturales o dones que el Alma expresa a través de esta energía?

Podemos no tener consciencia de que disponemos de estos talentos, de ahí la importancia  de asumir tareas, en la vida, siguiendo prioridades y no más el propio gusto personal, pues a través de situaciones nuevas e imprevistas podemos desarrollar y descubrir en nosotros capacidades hasta entonces desconocidas.

No hay que creerse pronto para desempeñar una tarea a la perfección. En el desempeño de la misma, en el desarrollo de sus fases, se aprende mucho. Humildad es saber que es el perfeccionamiento es infinito y que todos estamos volcados hacia él. Aprender de aquellos que poseen mayor experiencia  y transmitirlo siempre al que está en la misma búsqueda, pero que aún no abrió los ojos.

Aries es la esencia de la vida, solo comprensible y canalizable en una energía 5D cuando en la consciencia del individuo se consuman ciertas síntesis. Pues cuando una información es recogida de fuentes externas y se imprime en el cerebro, en realidad no se suma al caudal energético profundo del Ser. Se puede decir que las informaciones que circulan en la mente lógica, racional y analítica son como los datos presentes en lo que en informática se denomina memoria de trabajo. Mientras están en esa memoria, esos datos son susceptibles de ser perdidos. El tiempo que permanecen allí no determina su integración en una memoria permanente. Del mismo modo, para que el significado interno de un símbolo forme parte de la totalidad de la consciencia de un ser, no importa si esas informaciones estuvieron en la menta durante un periodo prolongado o no. Solo la vivencia interior lleva al individuo a absorber un conocimiento, a tornarlo parte de su Ser o Esencia.

El verdadero valor de los símbolos es, por lo tanto, recogido de esa vivencia. Es la experiencia, que la mente no puede concebir, de penetrar el mundo de las energías y ser tocado y transformado por ellas lo que hace de los símbolos instrumentos tan potentes para la relación con el universo y las Leyes Superiores. No obstante, hoy en día, es cada vez más difícil para los individuos realizar procesos para llegar a esas vivencias, ya que éstas demandan tiempo y persistencia y requieren ambientes de silencio y de pureza energética.

El hombre en busca de la realidad de Ser se compone de una continua superación de la imagen que él expresa y esa es la esencia de la vida que simboliza este dinámico signo.

El caminante más experimentado sabe que, aunque esté en medio del bullicio cotidiano, siempre reluce frente a sí una nesga de cielo. Mientras el individuo que persigue metas confusas, no comprende el lenguaje del universo y permanece distante de la sencillez que le permite escuchar la melodía de las voces siderales.

Aries es un concentrado de vibraciones. Simboliza el portal del comienzo y del fin de los caminos de la evolución; está vinculado al impulso que permite a la energía inmaterial cruzar las fronteras de la existencia manifestada para crear en ella su obra. En él está también la clave del retorno de esa energía inmaterial al origen.

Al tratarse de un signo Cardinal, lo tocado por esta energía tiene un talento innato para emprender e iniciar confiando, en este caso, en el fuego de su intuición (que no instinto). Activo como elemento de fuego y masculino, dada su polaridad, se manifiesta hacia fuera con una energía centrífuga, de un modo visible, directo y claro. Aries se armoniza a través de Libra, su opuesto complementario, de manera que cualquier exceso tanto en la energía marcial como ariana, se equilibrará a través de Libra y su regente, Venus, algo muy particular, pues como individuos únicos que somos, lo es cada carta, cada nivel evolutivo y la forma o el modo que tendremos de canalizar, integrar e incluso trascender esta energía.

Su regente, Marte, puede utilizarse de forma airada y destructiva o determinada y constructiva. El resultado interior y, por tanto, exterior es muy distinto, pues de una forma obtendremos heridas y pesar y de la otra, cumpliremos objetivos y forjaremos alianzas. En la expresión de esta energía inmaterial el individuo debe dejarse modelar como la masa en las manos de un hábil artesano por su estructura superior. No tiene que esperar nada, imponer nada, planear nada, ni elegir nada; la intuición y la energía impulsara la acción en total comunión con el Ser. Por falta de habilidad en el arte de la entrega (dequilibrio del eje Aries/Libra) el individuo es llevado a ese estado por el sufrimiento y por las caídas que, por fin, lo vuelen dócil y silencioso. Pero tales herramientas de aprendizaje dejan secuelas como la inseguridad, que es un impedimento para el trabajo creador, ya que sin la presencia de la fe no se puede hacer nada efectivo. Además, si la persona proyecta en los cuerpos un sentimiento de culpa por la limitación en la que, por ventura, se encuentra, paraliza el flujo de luz que fulgura en el interior de los átomos, dejando así de colaborar en la transformación del mundo material y en la ascención de la vida. Pero todo sucede con más armonía cuando el ser humano se entrega a los niveles superiores sin restricciones.

Aries se alimenta de la iniciativa, se nutre de su propia intuición y crece cuando actúa en base a ello, y el periplo que Marte realiza en sus tránsitos impacta de un modo especial en los Aries, cuya ubicación en la carta natal de dicho planeta, nos revelará la información precisa para profundizar en ello.

Somos seres individuales y sociales que forman parte de un colectivo llamado humanidad. Y antes de darte, haz de tenerte. Y es este juego el que maneja el eje simbolizado por la Casa I/Ascendente; CasaVII/Descendente; Aries/Libra; Marte/Venus. El equilibrio entre ambos signos, casas y energías es algo en lo que trabajamos continuamente y nadie escapa de ello. Seas un Sol o una Luna en Aries, tengas o no los nodos lunares o tu Ascendente, pues todos tenemos una casa I y una Casa VII y a Aries y Libra en un área de la carta, así como a Venus y a Marte.

La solución, siempre, reside el equilibrio.

¡Feliz año nuevo; feliz vida!

 

Para desvelar cómo afecta individualmente dicha energía es preciso conocer la Carta o Mapa Natal de la persona, para ello es posible solicitar una sesión a través del formulario de contacto de esta página o enviando un email a info@dacilrodriguez.com